El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


martes, 3 de abril de 2007

nitty gritty


Josh Agle, Vinegar girl 2002



Marie Laforet > Marie Douceur, Marie Colère, 1966
Eileen > Ces Bottes sont Faites pour Marcher, 1966
Violaine > J'ai des Problèmes Décidément
Brigitte Bardot > L'appareil À Sous, 1962
Christine Pilzer > Dracula, 1966
Adele > J'ai Peur Parfois, 1966
Jocelyne > Nitty Gritty, 1965
Maryrene > Cette fille n'est rien pour lui, 1967
Clothilde > Fallait pas écraser la queue du chat, 1967

 
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