El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


jueves, 19 de abril de 2007

satisfaction


Courrèges, 1965



Dani > Fille a moto
Christine Laume > Rouge rouge
Cleo > Les fauves, 1966
Claire Dixon > On m'appelle petit bout de chou, 1968
France Gall > Poupee De Cire, Poupee De Son, 1965
Suzanne Gabriello > Zavez pas lu kafka, 1968
Monique Thubert > Avec Les Oreilles, 1968
France Gall > Jazz A Gogo, 1964
Patricia Carli > L Amour En Cage, 1963
Trio Sourire > Satisfaction

 
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