El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


martes, 25 de noviembre de 2008

el arte de caer aparte




Si una piscina es por defecto un recinto colocado para el ocio al modo de un fragmento de aquello que nunca podremos abarcar, el mar, entonces la zambullida es un momento de reparación. Lo mismo podría decirse del jardín en relación al paraje inhóspito. El hombre siempre ha intentado ordenar el mundo bajo un patrón racionalista dándole forma con la escuadra y sus ejes. Pero lo que ahora conviene evidenciar, si hablamos de piscinas, es que la caida siempre demuestra que en el intervalo que transcurre entre el salto y su final nada puede ser previsto. El movimiento en el arte es un concepto relativamente reciente. David Hockney lo explica en A bigger Splash (1967), al igual que lo había hecho mucho antes Marcel Duchamp con Desnudo descendiendo una escalera (1911). La diferencia es que Hockney utiliza la cinematografía y Duchamp prefiere mostrarlo estéticamente. Podemos pensar incluso que ese salto tendrá consecuencias irreparables. Lo sabemos por la salpicadura, pero también por todo aquello que no vemos: el interior de la casa. Como en las mejores películas, lo que hace avanzar la narración nunca está expuesto a los ojos del espectador.

Nota 1 | Quisiera pensar que en este blog ha ocurrido lo mismo.

Nota 2 | La primera imagen es, por supuesto, un recurso estilístico.

 
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