El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


sábado, 30 de enero de 2010

visualizando el pentagrama


Una tendencia aproximativa en la parte gráfica del arte consiste en perpetrar una cohesión integral entre diseño gráfico, software multimedia y música, lo que podría denominarse un arte de ambiente: aquel que tras fundir el taller de diferentes disciplinas vuelca sus resultados en un entorno visual en movimiento (motion). En su forma inversa, se trata más bien de la visualización de la música a través de una t(i)opografía, donde el componente musical no actúa como acompañamiento o banda sonora, sino que motiva la acción visual. Este hecho, que casi podría pasar desapercibido ante las conjunciones del video-arte contemporáneo, es el leivmotiv de diseñadores como Thomas Frenzel: Danger global warming Project y Blackbird son obras que nos dan ejemplo de esa vía.

miércoles, 13 de enero de 2010

VCL XI


Foto: Basilio Silva



Orchestra Manoeuvres in the Dark > This is Helena | LP. Dazzle ships, 1983
Gary Numan > Cars | LP. The Pleasure Principle, 1979
Gary Numan > Metal | LP. The Pleasure Principle, 1979
The Human League > Dreams of Leaving | LP. Travelogue, 1980
John Foxx > No-One Driving | LP. Matematic, 1980
Orchestra Manoeuvres in the Dark > International | LP. Dazzle ships, 1983
The Human League > Gordon's Gin | LP. Travelogue, 1980
Gary Numan > Films | LP. The Pleasure Principle, 1979
Midge Ure > Living In The Past | LP. The Gift, 1985
Orchestra Manoeuvres in the Dark > VCL XI | LP. Organization, 1980

viernes, 8 de enero de 2010

historias electrikas


Página interior de Europa Requiem, 1978

El Hortelano ha sido (y será siempre) uno de mis pintores preferidos. En Así se fundó Carnaby Street le hemos dedicado letra y letra, además de una entrevista que salió publicada en 200 dias en Sing-Sing No.1, marzo 2008.

Nunca está de más hacer el recordatorio, más aún cuando estos días repasaba las páginas de uno de los albumes gráficos (entre el comic, la ilustración y la enjundia onírica del underground) más impresionantes que se hayan editado en España, su Europa Requiem (1978).

El Hortelano en Asi se fundó Carnaby Street:
La Ciudad y la luna
Mecánica celeste

Entrevista a El Hortelano:
200 dias en Sing-Sing

miércoles, 6 de enero de 2010

Garageland nº 5 1985


Un fanzine madrileño cargado de emblemas del rock 'n' roll. Desde su primera página, en un editorial cargado de tinta reividicativa, reafirman la función del fanzine en contraposición a aquellos que utilizan este formato para rendir cuentas con facciones musicales que no se ajustan a sus gustos. Pero lo más interesante de Garageland, además de una orquestación estética completamente imbuida en esta tradición, se hace patente en los vínculos promulgados entre el pasado y el presente (de 1985). Vuelcan sus esfuerzos en recoger la herencia del género en grupos tan dispares como Miracle Worker, Desperados, The Hoodoo Gurus o The Scientist, adivinando que el rock 'n roll en los años 80 ha evolucionado por diferentes medios.

Garageland No.5 1985

sábado, 2 de enero de 2010

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Fotografías. Javier M. Reguera

En cierto modo, Dublin-up podría entenderse como un proyecto fracasado. Surge, desde su inicio, con la conjura que uno establece con la ciudad, o sea, sabiendo que al precipitarse entre sus vericuetos uno sólo va a ser capaz de rascar una pequeña parte de la superficie. Si me interesan las ciudades, más allá de lo que muestran sus museos, es porque una ciudad es siempre una polifonía de voces confrontadas. Y quizás fue esa también la sensación sustentada por Eugene Smith cuando comenzó su proyecto sobre la ciudad de Pittsburgh, un trabajo que en principio iba a ocuparle unas pocas semanas y se convirtó en un monumento fotográfico que le llevó varios años, incluso su salud. Smith, que ha sido un modelo estético y moral para la evolución del ensayo fotográfico, nunca se conformó con la descripción que proporciona la historia oficial, aquella parte del relato redactada al dictado de las grandes avenidas y los acontecimientos relevantes para el orden político.

Una ciudad está repleta de pequeños relatos, apenas perceptibles, pero éstos también construyen ese pedazo en que la urbe se vuelve humana a los ojos del transeúnte. Quizá por eso también reivindico al transeúnte como viajero de un espacio interior, donde el itinerario no consiste en desplazarse a lugares remotos o distancias unicamente asequibles en los mapas, sino en habitar una esquina y todo lo que hay en ella. Yo viajé mucho por el interior de Dublin, como quien va a explorar el Polo Norte. Y aunque nunca dejé una bandera, hay en ese transcurrir algo importante. No sé. Algo.

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Fotos: Javier M. Reguera

 
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