El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


miércoles, 29 de septiembre de 2010

gloria vilches




El collage es una técnica de reparación: volver al tiempo pérdido, volver a esbozar las narraciones de la historia por otros medios.

Si bien pudiera definirse el collage como un espacio cultural mediatizado, donde la mecánica del arte remite a la absorción de cualquier estética recolocada en la superficie del cuadro, entonces, también podría asociarse al palimpsesto.

Blog | Gloria Vilches

miércoles, 1 de septiembre de 2010

jessica corrales

Jessica Corrales se permite en la ilustración lo que vamos perdiendo con los años: el trazo excesivo. Asi dibujan los niños: cada raya forma parte del mundo. Luego las molduras educativas se encargan de restar diagonales. Pero estas ilustraciones mantienen intacto el color y las líneas. Atraviesan.





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