El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


domingo, 30 de diciembre de 2012

hitos del ordenador personal, 1975-1985

Otra entrada expresamente visual, donde se quiere recalcar la evolución del diseño del ordenador personal en un intervalo de 10 años, 1975-1985. 1977 y 1981, con la aparición del Apple II y el IBM 5150, respectivamente, suponen dos fechas especialmente destacables en la industria emergente del PC, un mercado que se fue fragmentando con gran rapidez y dejando por el camino piezas de gran valor.












Fotografia. Ezra Stoller. IBM en Endicott, N.Y., 1956

 
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