sábado, 31 de marzo de 2012

Squeeze Sng 1978 Bang Bang



Squeeze are a British band that came to prominence in the United Kingdom during the New Wave period of the late 1970s, and continued recording successfully in the 80's and 90's. The band's founding members in March 1974 were Chris Difford (guitar, vocals, lyrics), Glenn Tilbrook (vocals, guitar, music), Jools Holland (keyboards), and Paul Gunn (drums). The group played under several names, most frequently Captain Trundlow's Sky Company or Skyco, before selecting the band name Squeeze as a facetious tribute to The Velvet Underground's oft-derided 1973 album Squeeze

Bang Bang, a song by Squeeze, was the second single released from their debut album Squeeze. This is a single that Squeeze mainstays Glenn Tilbrook and Chris Difford are not fond of, and they have successfully fought to keep it from being included on any Squeeze compilation. The song peaked at 49 on the UK Singles Chart. Fuente texto: Wikipedia.

Squeeze Sng 1978 Bang Bang

Nota: todos los vinilos pertenecen a mi archivo personal. Todas las portadas y canciones han sido escaneadas y digitalizadas directamente de esos archivos.

Squeeze Sng 1979 Up the junction



Up the Junction was the third single released from Squeeze's second album, Cool for Cats. It is one of the band's most popular and well-remembered songs (especially in the UK), and reached 2 on the UK Singles Chart.

Up the Junction is a novel by Nell Dunn, first published in 1963. Lyricist Chris Difford said that the title phrase was lifted from the 1965 TV play version of the novel, directed by Ken Loach, and its subsequent 1968 movie remake. (see Up the Junction). The film had a soundtrack by Manfred Mann, and a song by them, titled Up the Junction. Although the song is not derived, it includes several references to the drama. Fuente texto: Wikipedia.


Squeeze sng 1979 Up the junction

Nota: todos los vinilos pertenecen a mi archivo personal. Todas las portadas y canciones han sido escaneadas y digitalizadas directamente de esos archivos.

martes, 27 de marzo de 2012

belfast 2002






Fotografía. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla. Tres días de 2002. Recorriendo los barrios protestantes y católicos de Belfast.

sábado, 24 de marzo de 2012

la belleza se protege de los finales


Fotografía. Alex Prager



Bobby Goldsboro > He ain't heavy he's my brother
Ella Fitzgerald > Misty
Amy Winehouse > Love is a losing game
Al Green & Joss Stone > How can you mend a broken heart
Andy Williams > We've only just begun
Herb Alpert and the Tijuana Brass > This guy's in love with you
Engelbert Humperdinck > Cant take my eyes off you
Astrud Gilberto > The Shadow of your smile
Andy Williams > Where do I begin


* La belleza se protege de los finales

viernes, 23 de marzo de 2012

el relato de una urbe, un fragmento



Fotografía. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla

Algún día daré a conocer el album (más bien un fajo de hojas sueltas) que fui creando en texto e imágenes sobre la ciudad de Dublín, en la que viví varios años. Por aquellos días (y durante mucho tiempo), después del trabajo (trabajos penosos y sin aliciente alguno) cogía la bicicleta y me sumergía en la urbe en busca de sus relatos * En realidad, esas hojas son la descripción de un fracaso, pues lo que quería atrapar era tan inasible que al dirigirme en otras direcciones ya se oían otras voces, otras historias, otros momentos * Esos relatos no son más que la forma en que una ciudad va construyendo el sentido de la vivencia a través de sus habitantes * Me sumergí en barrios donde el verdadero esfuerzo (y diría peligro) era entrar, permanecer. Ballymun, Summerhill, Fatima Mansions, muchos de ellos enclaustrados en el Inner City, que es lo mismo que decir todo aquello que el habitante-medio no quiere ver * Hasta donde yo sé, Ballymun es hoy una zona rehabilitada para los centros de poder, y sus imponente torres (bloques de edificios que habían representado el exilio interior de una clase trabajadora decapitada y azotada por el paro, la droga y la marginación) fueron derruídas * Siempre me ha sorprendido la manera en que las ciudades intentan borrar su memoria en beneficio de los estamentos de poder * En aquel momento, Fatima Mansions vivía su propia agonía y supervivencia, un barrio acuartelado por bloques descompuestos que había sido igualmente defenestrado por el auge de la droga en los años 80 y todavía estaba luchando por recuperar su dignidad urbana. Allí pasé muchos días, semanas, tantas que hoy me parece más normal pensar en mi recorrido por esos lugares que por aquellos otros más comunes a la comunidad inmigrante-joven-estudiante que se movía por barrios planteados para el ocio como Temple Bar.

La historia también se hace con imágenes que no cumplen ninguna función histórica. Tan sólo dejan un pequeño rastro, la estela de una narración secreta.

jueves, 22 de marzo de 2012

killed by podcast II



No era la primera vez que Humberto Picabia, catedrático de zoología
en la Universidad Complutense de Madrid, se debatía ante los números. Al menos en dos ocasiones
había vaticinado un margen de error superior al preestablecido para ese tipo de experimentos.
En la década de los 70, en plena transición hacia la democracia,
sus trabajos publicados en la revista Mundo Científico habían servido como base
para una teoría de juegos aplicada a la política,
advirtiendo que en sus porcentajes erráticos podría estar la solución de una salida al pacto social.

Tres años despues, en 1979, su reacción al descubrir un número impar (y habría que decir, sospechoso)
en el lado superior-izquierdo de la pizarra le hizo recabar en otras pesquisas sobre las que había estado trabajando inútilmente:
la probabilidad de que el hombre-lobo
se hubiera instalado en la capital, Madrid, era un dato especulativo
pero que contenía una verdad aceptable al asociarlo
a los flujos migratorios de la rata de alcantarilla
y a un retroceso espectacular de su población neta.

Según su teoría, el margen de error estadístico puntualizado para esa población emigrada y el aumento de la mortalidad
daba a entender que un número no inferior a 15.450 ratas
se habrían autoaniquilado.
Picabia atribuía este fenómeno a los cambios sufridos
en el ecosistema del alcantarillado, y éste a su vez a la invasión y colonización
de un agente externo que habría provocado
la estampida en masa de tales roedores.
Si añadimos que el zoólogo había sido llamado por la policía para investigar
extrañas mordeduras sufridas en varios casos de muerte violenta en el área metropolitana de Madrid,
sus conclusiones venían a certificar que la mitología tiene siempre un aledaño en la realidad
y que la monstruosidad raramente es aceptada (por inverosimil) hasta que se produce un precedente fundamentado.
Picabia dedicó varios años a perseguir indicios físicos,
oscultar alcantarillas y cenagales bajo tierra.
Invirtió su prestigio científico en demostrar la existencia de un hombre-lobo en Madrid
sin saber que en las crónicas ya lo daban por demente.

Nada quedó clarificado excepto por los números.
La rata, animal vilipendiado en casi todas las culturas,
había desaparecido del entramado urbano.

miércoles, 21 de marzo de 2012

oliver, mi vida entre los humanos (III)


Fotografía. Javier M. Reguera.

Esta historia comienza en cualquier momento, como aquel en el que Oliver nos contó una de las situaciones más hilarantes y tristes de su vida. Tras varios años trabajando para una multinacional, decidió dejarla por voluntad propia y montar un proyecto más acorde con su pensamiento. No eran tiempos fáciles. Oliver sabía que salirse del redil que le protegía iba a ser duro, extenuante, difícil. Hacía poco que se había mudado con su esposa a una zona residencial, con vistas a un campo de golf. El sabía de su valía, creía con todo el alma en lo que estaba ofreciendo, pero los clientes no llegaban. Su esposa ganaba dinero y a él le preocupaba no poder colaborar en la economía doméstica como deseaba. Aún así, seguía confiando plenamente en su trabajo. Tarde o temprano tendría su recompensa, pensaba. Sin embargo, un buen día su esposa le dió un ultimatum: "Si no consigues hacer dinero, traer clientes, te dejaré. No voy a estar toda la vida manteniéndote", le dijo ella. El no daba crédito a lo que estaba escuchando. Tras el impacto inicial reflexionó un instante, hizo las maletas y se fue para no volver. Esta es la historia de Oliver, un gorila que decidió vivir entre los humanos.

Oliver, mi vida entre los humanos es una historia narrada y fotografiada por José Luis Micó y Javier Martinez Reguera. Podeis seguirlo en su página oficial de Facebook.

martes, 20 de marzo de 2012

arqueologias de "asi se fundo carnaby street" en la version pdf febrero-diciembre 2007


Fotografía. Birkin Mo.i

Quizá muchos lectores no hayan tenido ocasión de ojear el pdf que creé en diciembre de 2007, como colofón a la primera etapa de Así se fundó Carnaby Street, que ya intuía acabada. Para aquella ocasión escribí, casi en un tono que pudiera adelantar algunos otros finales, lo siguiente.

Finaliza una etapa en Así se fundó Carnaby Street, meses de trabajo que me han servido para conciliar un tono de escritura. Si mi primer impulso había sido dar por finalizado el blog (y así lo expresé en esta misma entrada, en parte borrada para noticiar lo que ya se aventura), creo que todavía hay otros lugares que podría rastrear, quizás bajo otro prisma, otro estilo. En esa parte en la que decía (también borrada) que mi intención nunca había sido perpetuar el tono creado en estos meses, la sensación (que lleva palpitando desde hace semanas) es que se abre un nuevo periodo en el que irán cambiando algunas cosas para este itinerario. No sé si estoy hecho para los finales, pero en los intermedios (por breves que parezcan) uno reconoce que lo que no termina ha de empezarse de nuevo.

Así se fundó Carnaby Street ha tratado de reflexionar sobre algunos aspectos de la cultura del siglo XX, pero sobre todo ha significado, al menos a nivel personal, un espacio donde practicar la escritura. Con esta versión en PDF finaliza una etapa y se abre un nuevo periodo.


Pero más importante era dar muestras, en cada reglón, del regalo que había supuesto crearlo y darle continuidad. Hoy se avecinan nuevos retos, y es seguro que al repasar las páginas de aquel pdf pueda esgrimirse la ventaja de empezar de cero.

Versión en PDF de Así se fundó Carnaby Street, febrero-diciembre 2007

lunes, 19 de marzo de 2012

repostando


Ilustración: Jose Luis Micó 'Lou'

domingo, 18 de marzo de 2012

happening minimo (II)

Esta versión no es más que el volcado (al blog) de un artículo que escribí para la revista Bostezo, pero al no encontrar imágenes para ilustrar la entrada que me convencieran no me queda más que cambiarle el color a la letra. Aún así, hay que fijar mucho la vista.

No hay manera de demostrarlo, pero creo que el primer happening de la historia de occidente tuvo a Diógenes como director de escena, mientras un centenar de espectadores se agolpaba en el ágora ateniense con la intención fijarse en sus partes pudendas. El happening, que relataba la mímica de una meada al viento, tenía todo el sentido de un desplante al racionalismo griego, una perturbación metafórica que arremete contra la idealización de la Polis. Peter Sloterdijk, de quien recojo la idea de situar la risa como manifiesto antisistema, cuenta que Diógenes padecía la enfermedad de un insatisfecho, el malestar cultural que, siglos después, tendría a Nietzsche y Freud como figuras de un desahucio. Sin embargo, el happening reniega del logos. ¿No pensaba Diógenes que Sócrates y Platón camuflaban su afasia en la prepotencia de una dialéctica idealista, políticamente aristocrática? Partiendo de la distancia que separa el mercado público de un espacio concebido para el deleite de los interlocutores platónicos, habría que estimar las desverguenzas del cinismo de Diógenes como una (pura) teatralización de las posturas filosóficas. Diógenes no es un filósofo. En todo caso, habría que interpretar su crítica a la sociedad ateniense como si hubiera asumido el método del Actors Studio.

Si Diógenes puede ser considerado como un actor, lo es con todas sus consecuencias más allá de lo que su papel exige. Si usted es, o ha sido, un transeúnte perdido en ciudad extraña, entonces, también ha de considerársele actor, intérprete de su propio miedo al extravío. Julio Cortázar señalaba al respecto que un verdadero happening puede acontecer sin que uno se entere realmente, pero su definición parece más demoledora de lo que intentaba describir al narrar el happening de Benjamin Patterson, consistente en cruzar infinitas veces una calle con semáforo en verde. Dicho por Cortázar en algún lugar que no recuerdo: “Un happening es por lo menos un agujero en el presente; bastaría mirar por esos huecos para entrever algo menos insoportable que todo lo que cotidianamente soportamos”. Se puede decir además que el happening de Diógenes transgrede todos lo valores de su época al pertenecer a una casta que prefiere cagar y comer pasteles a escribir una sola línea filosófica. Sin embargo, la importancia de su figura se ha visto desplazada hacia la bufonería por el hecho de que su pensamiento se ha transmitido en anécdotas, algunas dudosas. La aportación definitiva a la vida de los cínicos del siglo IV y III antes de nuestra Era la encontramos en el Libro VI de Vidas y opiniones de los filósofos más ilustres, de Diógenes Laercio, erudito que vivió cinco siglos más tarde. La lectura de Laercio despeja algunas incógnitas de envergadura. La primera es que Diógenes representa el pensamiento de la crisis y de la precariedad, tal como la escena finisecular del siglo XIX puede localizarse en el pensamiento de Nietzsche. Más allá de los límites del silencio, la impostura permite reconstruir, si acaso en falso, la expresión de Diógenes y su secta mediante un happening mínimo (pero) que provoca una quiebra de conciencia ya patente en la primera parte del helenismo. La tragicomedia civilizatoria, la Guerra del Peloponeso y la desintegración de la Polis son paralelos al desarrollo del cinismo histórico. Sin embargo, a diferencia de Platón, Diógenes es un filósofo sin programa político, sin sistema, siempre a expensas del último gesto. Tal como puede leerse a través del anecdotario de Laercio, el método de Diógenes pasa a veces por la argumentación de un desplante vivencial, mientras que en otras ocasiones refuta una definición mediante la acción, la teoría puesta al pie de la calle, el happening.

Un paralelismo histórico une el happening de Diógenes con el teatro vanguardista de finales del siglo XIX y principios del XX. Según sus discípulos, Diógenes murió reteniendo el aliento, acto igual de osado que el que perpetró Alfred Jarry en 1907, a la edad de 34 años, al emborracharse deliberadamente hasta causarse la muerte. Jarry fue quien formalizó las parafernalias del happening a través de la obra estrenada en 1896, Ubu Rey. El fin de su rebeldía, interpretada como fuente de crítica cultural, no estaba únicamente en sus dramas sino también en su conducta personal y en la puesta en marcha de lo que él mismo denominaría Patafísica, la ciencia de las soluciones imaginarias. El carácter libertario de Diógenes adquiere en Jarry el sentido de una filosofía trastocada por radical, pero lo que Jarry había entrevisto como potencia liberadora del drama Antonin Artaud lo recoge y objetiva en su Teatro de la Crueldad, manifiestos publicados en 1938 en su libro El teatro y su doble, cuyo programa podría sintetizarse en estas palabras: “En vez de insistir en textos que se consideran definitivos y sagrados importa ante todo romper la sujeción del teatro al texto, y recobrar la noción de una especie de lenguaje único a medio camino entre el gesto y el pensamiento”. ¿No es esto lo que Diógenes había realizado al llevar su filosofía al terreno de la impostura gestual, de un happening mínimo? El happening existencial de Diógenes llega al siglo XX, y es transmitido a través del teatro de vanguardia para evolucionar bajo el soporte del arte contemporáneo de acción, a partir de los años 50. Si la definición de Cortázar ponía el acento en la angustia de la cotidianidad, las formulaciones artísticas del happening responden a la intención de transformar esa realidad a través del intervencionismo por la acción. En 1950, Jackson Pollock elevó a categoría estética su propia acción de pintar. Pero es en 1959, en la galería Reuben de Nueva York, cuando se efectúa el primer happening reconocido con carácter artístico. 18 Happenings in 6 parts, de Allan Kaprow, combina diferentes dominios del arte: construcciones, música concreta, monólogos, proyecciones, danza, en relación directa con la acción pictórica de Pollock, quien pondría al mismo nivel la acción de pintar y el producto acabado. La acción en sí, independientemente de su temática, supone un revulsivo cultural contra las instituciones del arte al intentar romper la cadena de mercantilización de la obra de arte. La distancia entre arte, vida y acción participativa se estrecha hasta delimitar el sentido del happening en el arte contemporáneo.

Tal vez sea el happening la única forma artística capaz de producir un choque intelectual al mismo tiempo que una alteración de la percepción y la sensibilidad. El teatro de misterios orgíacos (1970, 1973), de Hermann Nitsch, alcanza un carácter ritual, incluso sagrado, mediante las reacciones y pulsiones de un público permeable al placer en un sacrificio animal de connotaciones religiosas y sexuales. El shock es, en este caso, la materia sobre la que el accionismo interviene manipulando los estados anímicos del espectador. Otro ejemplo, en una línea similar a Nitsch, sería Joseph Beuys, artista en el que se resume la vertiente ritual del happening y la impostura política. Aunque en muchos casos la acción ritualizada alude a un sistema referencial hermético, sus consecuencias sobre el espectador se producen igualmente. El film más emblemático de Luis Buñuel, Un perro andaluz (1929), elaborado a partir de la reconstrucción de dos sueños, uno de Buñuel, en el que una nube cortaba la luna y una cuchilla de afeitar rasgaba un ojo, otro de Dalí, en el que se veía una mano repleta de hormigas, supone un antecedente no declarado del happening moderno en la medida en que en ambos casos se trata de actuar sobre los dispositivos irracionales asumidos en el campo de la percepción. El happening revaloriza las relaciones entre arte, vida y conciencia a partir de la asimilación transformativa del cuerpo y lo social.

Diógenes ha pervivido en esos artistas y en otros tantos, especialmente cuando éstos convierten lo irrisorio en modelo de pensamiento contra las instituciones al uso. El pensamiento occidental se ha regido por la seriedad. El bagaje histriónico que hubiera de haber en toda idea, ya sea filosófica, social, política o artística, hoy, y en la tradición del pensamiento oficial, nos parece un componente de saldo a eliminar. Diógenes es el primero de un puñado de pensadores que a lo largo de la historia ha puesto patas arriba las tiranías conceptuales del sistema social. Una crítica demoledora subyace cuando, mientras Sócrates hablaba a sus discípulos de las divinidades del alma, Diógenes se hurgaba en la nariz los cimientos del cosmos.

sábado, 17 de marzo de 2012

oliver. alicante, benacantil


Fotografías. Javier M. Reguera

viernes, 16 de marzo de 2012

ruben. alicante, benacantil


Fotografías. Javier M. Reguera

the swatch art peace hotel, otro ejemplo de branding-art




La concepción del Branding-Art* articula diferentes movimientos y fuerzas de relación entre las marcas y el sistema del arte. Un ejemplo de finales de 2011. La marca de relojes Swatch ha estado conectada al arte desde su nacimiento, sin embargo con la inauguración el 1 de noviembre de The Swatch Art Peace Hotel, ubicado en Shanghai, extiende su estrategia integrativa con el mundo del arte desde una perspectiva más global y comprometida. Dos de los pisos del edificio han sido transformados en dieciocho talleres y viviendas para artistas de todo el mundo, los cuales son invitados (tras un proceso de aplicación y selección) a vivir y trabajar en sus instalaciones durante un periodo máximo de seis meses.

Si el Branding-Art, tal como lo definimos, ha sido utilizado por las marcas bajo supuestos distintos a lo largo del tiempo, es en los últimos años cuando ha ido adquiriendo una relevancia más intensa en cuanto soporte estratégico que construye la imagen de marca y formaliza sus asociaciones de atributos. Swatch es un ejemplo paradigmatico en la medida en que su posicionamiento ha estado y está basado en un vinculo permanente con el sistema del arte, tanto a nivel de producto como empresarial.

* Leer la introducción y explicación del concepto en Javier M. Reguera Studio. En breve estará disponible en la misma web un report más detallado y amplio sobre el Branding-Art.

jueves, 15 de marzo de 2012

oliver, mi vida entre los humanos (II)



Fotografía. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla

Para oliver la vida también es difícil.

He mandado hoy cinco currículums y nada. No me contesta nadie. Estoy pensando ahora en ese anuncio de la iglesia, que buscan curas... ¡El padre Monkey! Una vida apasionante y trabajo fijo.... Aunque tambien es cierto que terminaría cansándome de la vida parroquial... A mí lo que me gustaria es vivir en uno de esos mundos inventados por Moebius, como los que dibujaba para esta revista. ¡Qué gran artista!

Oliver, mi vida entre los humanos es una historia narrada y fotografiada por José Luis Micó y Javier Martinez Reguera. Puedes seguirlo en su página oficial de Facebook.

miércoles, 14 de marzo de 2012

killed by podcast I



Hay escritores que nunca debieron ser inventados.
Imaginen pues que la biografía
de un tal Franz kafka la dictaron en sus ratos libres algunos colaboradores afines
que aún permanecen en el anonimato. Piensen que la vida
no es tan triste
como la describen los libros
y llegarán a deducciones más precisas, por ejemplo,
que el hombre-lobo ya existía mucho antes de su aparición
en las pantallas de cine,
que los fundadores de la Patafísica nunca presenciaron más dilema que la sordina que producen los relámpagos
cuando la marea sobrepasa el bordillo,
que otros escritores, inevitables en cualquier manual de literatura,
quizás hubieran elegido otra época, otros libros, otras portadas
para pasar a la posteridad literaria,
que a algunos de ellos, valga decir Roberto Bolaño,
los descubrieron demasiado tarde
y cuando les dieron su lugar ya se habían ido para siempre,
que la literatura, como diría Hurbert Selby, es azar y mercado,
maniobra y labor desquiziada,
que Kafka hubiera sido más famoso de haber quemado sus novelas, pues lo que no se ha escrito es más fácil de imaginar.

Presiento la satisfacción-sádica que debió provocarle a Jean-Paul Sartre escribir La náusea,
pero sé que no podría imaginarmelo follando con Simon de Beauvoir:
el existencialismo de uno y el feminismo de otra casi hace incompatible
cualquier aceleración de la líbido. Piensen que la vida
no es tan triste
como la describen los libros,
que hay un momento en que el chico conquista a la chica
y el sol sale dos veces al día.
Las leyes de la probabilidad lo niegan,
pero al amor ya no se llega por la teoría.

sábado, 10 de marzo de 2012

revulsivos culturales (con parada en alfred jarry, arthur rimbaud y tristan tzara)


Charly Parker y Johnny Rotten

En 1976, la explosión del movimiento punk pudo sugerir la reapertura de las tesis del Dada, no sin cierta prestancia al nihilismo compulsivo como residuo social y expresión de una ideología apocalíptica, y en una fecha próxima, 1978, el punk se repliega sobre sí mismo, en un intervalo que conduce de la transgresión societaria a la maquinación de un look, intervalo que tiene fecha de disolución el 18 de enero de ese mismo año, momento en que Sex Pistols ofrece su último concierto ante un público que lanza sus escupitajos como una muestra delirante de su aprobación. Quizá ningún otro movimiento cultural haya ofrecido un ensamblaje premeditado del negocio musical y la conspiración societaria. Los revulsivos del punk podrían asemejarse a lo que en los años 40 supuso la revolución del Be-Bop con respecto al jazz depositario de las segregaciones sociales en las bandas de Swing. El Bop, entendido desde el elemento social, nace como reacción ante la imposibilidad de expandir una forma expresiva y musical puramente autóctona en los medios institucionales del jazz, es decir, devolviendo a la negritud ese género musical, el cual había sido usurpado una década antes por las orquestas blancas. Los Sex Pistols reaccionan contra el mundo del pop en un intento por hacer sangrar las brechas de la cultura en un ámbito que va más allá de las políticas discográficas de los 70 para asentarse en la vida cotidiana. El paro en el Reino Unido había aumentado en cifras desorbitadas cuando en 1977 aparece Pretty vacant (Bastante desocupado), una antístesis de la canción protesta compuesta como un poema que aglutina desconcierto y frustración, reclamando al mismo tiempo el derecho a vomitar sobre los valores morales del trabajo. Una letra monótona, claustrofóbica. Un lenguaje inexistente hasta ese momento. De tal manera que la generalización de la protesta, acaso camuflada, quedaba reducida a una apología del apocalipsis social. Se alzaba así el movimiento del repudio con un hit-parade en las listas musicales.

Estamos bastante
bastante desocupados
estamos bastante
bastante desocupados
estamos bastante
bastante desocupados
y no nos importa.


"Punks" de 1920 en la Primera Exposicion Internacional Dada

La relación entre el punk y el Dada está en la base de las consignas de la insumisión como modelo de vida. Tristan Tzara, impulsor del movimiento Dada, proclamaría en 1918: "Escribo un manifiesto y no quiero nada. Sin embargo digo algunas cosas, y en principio estoy en contra de los manifiestos así como estoy en contra de los principios". Una provocación desmedida para la época, en los mismos términos que lo serían los primeros ready-mades de Marcel Duchamp. El punk menospreciaba el sentido musical como el Dada infravaloraba lo bello en el arte institucionalizado. ¿No es acaso una relación cíclica? El arte, cada cierto tiempo, necesita de un agente de negación que resitue la definición de arte como fuerza motriz de la cultura de época. En realidad, todos los movimientos vanguardistas de principios del siglo XX participan de una realidad inconclusa contra las convenciones.

Los referentes parecen acumularse desde las pesquisas visionarias de Arthur Rimbaud, Antonin Artaud y Aldred Jarry. Cuando en 1896 Jarry estrena Ubu Rey en el Theatre de L'Oeuvre, en Paris, obra que influye en todo el teatro de vanguardia y en la mentalidad estratificada en inclemencias y desaires culturales, las connotaciones de la representación se centran en el ataque consciente al público burgués, y eso es también lo que se promulgaría como consigna en 1977 bajo la presencia carismática de Johnny Rotten, cabeza visible de Sex Pistols. La magnitud transgresora de la música ha sido despreciada desde el academicismo dogmático con la misma insuficiencia con que desprecia todo el depósito social, político y cultura que no provenga de las instituciones: todo estrato subcultural es relegado a los fondos de un estercolero. Valdría la pena resituar la historia de las ideas desde las fuerzas culturales desterradas del campo social hegemónico: una chica se pasea con su pelo verde, sus zapatos a juego, un imperdible enganchado a una camiseta rasgada... A la altura de 1976, algo escandaloso la enfrenta al sistema social. ¿No es acaso una manera, como otra cualquiera, de exponer una idea?

jess, alberto & mauricio. alicante, mercado central




Fotografías. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla.

viernes, 9 de marzo de 2012

de arañas, arte y calaveras



Fotografías. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla.

No. No es que me haya ido a una selva tropical a hacer estas fotografías. Hace un par de días, paseando por el parque Canalejas, en pleno centro de la ciudad de Alicante, me encuentro en el hueco de una planta esta araña. Impresionante. Desconozco la especie, pero su cuerpo bien pudiera parecer que ha sido pintado a mano. Esto me lleva a dos conclusiones: 1) que el arte se manifiesta de las maneras más insospechadas, y 2) que en cualquier rincón, esquina o hueco, uno puede encontrar algo sorprendente.

También es verdad que la tela necesita una reparación urgente. Seguramente la araña ya lo sepa.

jueves, 8 de marzo de 2012

el mito de la mujer perfecta y la sombra de los mass media (II)


[Portadas de Manuales sobre la educación física y social de la mujer, escritos por Joe Bonomo a mediados de los años 50]

Este post es una actualización de otro más antiguo (2010), añadiendo al original dos frases y media.

Si en otras décadas la presión mediática sobre la mujer se había ceñido al papel que debía asumir como receptora universal de la belleza y guardiana de la estabilidad emocional y familiar en el interior de la vida doméstica, desde el último decenio del siglo XX esa presión se perfila bajo otras funciones. No hablamos de la liberación femenina o las emancipaciones socio-laborales que habían empezado a gestarse en los años 60, sino de todo un aparato ideológico sustentado bajo un modelo de perfección por el que la mujer sería capaz de abarcar todos aquellos roles que la especulación mediática vuelca sobre ella. En el trasfondo de ese discurso, antes y ahora, está la ideología de la perfección. En otras décadas, expuesta de manera preferente en el núcleo familiar. Hoy, desperdigada en la amplio espectro de la vida social. La Superwoman se formaliza como un discurso mediático (prensa, publicidad, cine, etc) que ha imprimido nuevos valores sobre lo que ha de significar esa perfección en la mujer. Sin saberlo, la mujer es la máxima fuerza reproductiva de aquello que quisiera destituir, y ese es precisamente el mayor logro del sistema social: actúa con tal transparencia que su función se hace invisible.

Se trata de la sobredimensión y sobreexplotación de las características que se fueron incoporando al discurso del feminismo radical desde finales de los 60 y que ya a partir de los años 90, ante la incorporación de la mujer al mundo laboral, son reinterpretados como un mensaje icónico desde los medios de comunicación. No de otro modo, el auge de la cirugía plástica y enfermedades como la anorexia y la bulimia es paralelo a la aceptación indiscriminada de esos nuevos modelos de perfección.

El mito de la mujer perfecta tiene su proyección social, pero también psicológica. Esclavizada por el propio ideal que reflejan los mass media, quizá la próxima liberación femenina consista en desprenderse definitivamente de ese discurso. Sin embargo, otras sociedades más avanzadas (las escandinavas especialmente) ya han comenzado a rechazar esa tipología, pues lo que hay por debajo de ella es la tiranía de una falacia.

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monstruos


Fotografías. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla. Oliver en un parking

Cada época histórica propone un modelo de representación del mundo, tanto social como político o cultural; a partir de éste, se elabora unos sistemas de referencia que la sociedad debe acatar, una jerarquía de valores que define las relaciones entre las personas. Se trata de una concepción específica que se propone como única y absoluta. Una vez las normas quedan fijadas, la sociedad va a establecer explícitamente las leyes que las justifiquen y sirvan para defenderse de todos aquellos que las infrijan.

Los individuos que pongan en duda este sistema serán excluidos, perseguidos y eliminados en caso de grave crisis social. Aquellos que rechazan este proceso de homogeneización y la conformidad a las leyes quedan marginados geográfica, cultural, linguísticamente, quedan devaluados en la escala oficial de valores: se convertirán en monstruos.

Estos seres encarnarán lo abyecto en la sociedad, sobre ellos los poderes públicos se encargará de crear una imagen altamente negativa que la colectividad interiorizará hasta el punto de llegar a parecer normal y necesaria su exclusión. Los modelos monstruosos existen para pacificar las conciencias, para ejemplificar y concretar las tentaciones del mal y para convertirse en blancos de la violencia más implacable que somos capaces de ejercer. Las leyes de la uniformidad deben triunfar, y para ello debe aniquilar a quienes pretenden escaparse de sus engranajes. El rechazo y la marginación son las amenazas permanentes para quienes se atreven a poner en duda las pautas de comportamiento establecido. Cada sociedad construye un universo en el que delimita una serie de peligros. Contra ellos se crea un proceso de normalización (sus aspectos negativos y prohibiciones) que lleva aparejado un proceso de control social... El malvado siempre es el otro...


Fragmento de José Miguel G. Cortés, Orden y caos. Un estudio cultural sobre lo monstruoso en el arte (Anagrama, 1997)

miércoles, 7 de marzo de 2012

oliver, mi vida entre los humanos (I)


Fotografía. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla

Oliver, mi vida entre los humanos cuenta la historia de un orangután que un día decidió adentrarse en el complejo universo de los hombres, pero es sobre todo el relato de una vida cotidiana con momentos tristes e hilarantes, momentos dramáticos y alegrías varias. Oliver ha abierto una página en Facebook porque sabe que así, a través de los medios sociales, su voz podrá llegar a más gente. No dejeis de seguirlo. En Asi se fúndo Carnaby Street iré recolectando algunas instantáneas para recordaros que Oliver sigue vivo y coleando. Pero su página de Facebook se actualiza practicamente a diario. En ella también ha dejado un esbozo de su biografía.

Nací en el Valle de Gwangi, en el verano del 77. Allí crecí entre los de mi especie, hasta que me trasladé a la civilización en busca de nuevas oportunidades. Mis padres siempre quisieron para mi algo mejor que la selva. Me matriculé en la Universidad para hacer Ciencias Políticas. Poco después encontré trabajo en una multinacional y me casé. Pero mi matrimonio resulto ser un fracaso. Decidí empezar de cero, confiando en mi y en lo que yo creía. Yo siempre intenté integrarme en la sociedad humana, pero no me lo pusieron fácil. Así que decidí seguir mi instinto animal y mostrarme tal y como soy, un gorila entre humanos.

Oliver, mi vida entre los humanos es una historia narrada y fotografiada por José Luis Micó y Javier Martinez Reguera.

martes, 6 de marzo de 2012

la vanguardia es el mercado


Miquel Barceló, Mapa de carne, 1982

Breve extracto de La Luna de Madrid: la expresión periodística de la movida madrileña y la formación iconográfica del cambio cultural a principios de los años 80. Ese texto, compuesto por 171 folios y un apéndice visual, es la base de un ensayo más amplio sobre el que estoy trabajando en la actualidad.

Miquel Barceló, otra de las figuras-emblema de La Luna de Madrid, rápidamente desvinculado del contexto de la movida madrileña por su expansión en los circuitos de arte internacional, será el paradigma de lo que otros muchos deseaban alcanzar rebasado el primer momento, entre 1978 y 1982, cuando aún se actuaba, si no desde el underground, al menos bajo unos parámetros poco desarrollados y espontáneos. O por decirlo de otro modo, la orientación social y cultural de la movida hizo pensar que en algún momento podría efectuarse su internacionalización, es decir, su prolongación publicitaria y mercantil en espacios internacionales, discurso que en parte fue promovido por Paloma Chamorro en La Edad de Oro. La Luna de Madrid, en ese sentido, estaba más centrado en la ubicación de Madrid como espacio creativo sin renunciar, por supuesto, a cierta solvencia en el mercado. La figura de Barceló viene a cumplir esa expectativa cuando en el número de diciembre de 1984 (No. 13), a propósito de una serie de artículos referidos al arte y a su obra, Paco morales titula uno de ellos “La vanguardia es el mercado”, con una fotografía del pintor ilustrando el fondo:

Hoy el arte es un cocktail que combina con habilidad un poco de esto y un poco de lo otro, apurando el matiz hasta el manierismo, haciendo mundos del más leve descubrimiento. Blend Art. Arte de la mezcla. Sin embargo parece gozar de buena salud, e incidir en capas cada vez más amplias de la sociedad. Los pintores se consagran muy jóvenes...


Mique Barceló, Giorgione a Felanitx, 1984

Efectivamente, la crisis de las vanguardias puesta en la palestra desde mediados de los 70 y el regreso a lo pictórico, a lo figurativo, permite reestablecer la base sobre la que el arte podría encontrar su mercado. Miquel Barceló vendría a representar esa vanguardia en la medida en que su introducción en el mercado a un nivel nunca conseguido por un pintor joven se hace factible. Desde el contexto específico de la movida, en 1984 ya se piensa en términos de mercado, lo que no había sucedido con anterioridad, al menos no de un modo tan rotundo al promulgar esa identificación entre vanguardia y mercado. Las claves que Paco Morales expone como fórmula irrefutable dejan de estar únicamente en los elementos estrictamente artísticos, se incorpora la necesidad de un comercio estable:

El comercio del arte se apoya en las posibilidades de la información, teje sus conexiones a través de los contactos con museos, instituciones y coleccionismo de élite. Incide en la crítica y se va atreviendo paulatinamente con la publicidad directa fuera de los canales minoritarios de los medios especializados. Ha llegado a convertirse en la bisagra cada día más engrasada y eficaz que articula la obra de un artista con el público.


Miquel Barceló, Big Spanish Dinner, 1985

El ascenso de Barceló desde principios de los 80 (con su aparición en la Documenta de kassel, 1982) deja patente que la segunda generación de pintores figurativos iba a imponerse como modelo triunfante en el interior al sintonizar con las corrientes europeas. La Luna de Madrid apuesta por la pintura figurativa. Uno de sus máximos emblemas había aparecido en el primer número de la revista, Guillermo Pérez Villalta, un pintor de enorme calidad y prestigio que podría ser considerado como el pintor-bisagra entre la generación de los 70 y aquella que empieza a establecerse en los 80. Otros pintores serán visualizados en La Luna de Madrid dentro de las ofertas de lo figurativo: Carlos Alcolea, Miguel Mansanet o Costus (Enrique Naya y Juan Carrero), aún teniendo bagajes pictóricos distintos, viven también la experiencia de la figuración como un signo de los tiempos, al igual que lo harán otros creadores que procedían del ámbito del cómic y terminarán haciendo pintura (Ceesepe, Moncho Algora, Mariscal, El Hortelano, Javier de Juan, Ana Juan, etc.). A través de la nueva figuración madrileña surgida a mediados de los 70 se produce en los 80 un encuentro de trayectorias dispares, de ámbitos de creación diferentes que confluyen sin esa necesidad urgente de delimitar con exactitud donde empieza la pintura y dónde la ilustración. No obstante, en este punto, resulta apropiado señalar que un pintor como Miguel Mansanet cuestionaría el crédito de pintor a artistas como Ceesepe o El Hortelano, siendo de la misma generación. Esa cuestión se dio, desde luego, en el campo del arte, pero no en el contexto de la movida madrileña. De hecho, Ceesepe tardaría en ser aceptado como pintor una vez diluido el contexto.

(Citas: Paco Morales, “La vanguardia es el mercado", La Luna de Madrid, No. 13, diciembre 1984)

jueves, 1 de marzo de 2012

marina. alicante, gran alacant


Fotografía. Javier M. Reguera

 
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