El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


viernes, 25 de mayo de 2012

foto-video, por Javier M. Reguera




Nota. En Vimeo podeis ver los videos a una resolución mayor. En mi pagina de Behance iré actualizando semanalmente el portfolio.

jueves, 24 de mayo de 2012

jim jocoy, antropologia y punk




En más de una ocasión he comentado lo que el Street Style que prolifera en la era digital debe a unos cuantos pioneros de la fotografía, (por no irme a los propios orígenes de la fotografía) aquellos que empezaron a registrar los estilos subculturales surgidos a mediados de los 70. Las revistas I-D y The Face como insignias editoriales aparecidas ante el collage vestimentario de la New Wave anglosajona, canonizadas más tarde a partir de todas aquellas publicaciones que a lo largo de más de tres décadas se han propuesto imitarlas. Pero también individualidades como Miguel Trillo, Derek Ridgers o Jim Jocoy, fotógrafos que han perpretado no sólo una voluntad documental y estética fuera de lo común, sino también los signos de una visión antropológica que con el tiempo ha ido adquiriendo su máximo relieve como archivo de la vivencia de una juventud que empezaba a mostrar otro ímpetu en su interpretación de los códigos culturales.

En los tres (Trillo, Ridgers, Jocoy) puede apreciarse elementos comunes que tienen que ver, sobre todo, con el protagonismo que conceden al sujeto retratado y una puesta en escena sin artificios, dando prioridad a la instantánea, al recuadro que engloba el instante, a la parcela que obliga al ojo a fijar el interés en las disonancias estéticas, pero también en la reafirmación de los estereotipos objetivados de cada subcultura. Por eso el recurso a la perspectiva frontal prevalece sobre cualquier otro ángulo. Las diferencias revierten en la forma en que cada uno de ellos llega a imprimir la verdad de esas figuras, la relación de signos que provoca en un mismo cuerpo una amalgama discordante respecto a las instituciones al uso.

A todos ellos podemos situarlos a finales de los 70, en lugares distintos ante la búsqueda de aquello que pudiera parecer similar pero que el contexto particular, local, ha de matizar para covertirlo despues, al colocarlo en el conjunto, en el espíritu de una época vista desde los márgenes. Trillo en Madrid, cuando la emergencia de las subculturas juveniles empiezan a ser un hecho intimamente relacionado con la capitalización de las libertades por parte del ciudadano medio y las nuevas generaciones juveniles reclaman para sí otra escena respecto a aquella otra generación, inmediatamente anterior, que había vivido la politización como recurso hacia el progresismo y había ido cayendo en el descontento y la desmoralización en los primeros años de la Transición (1975-1978). Ridgers en Londres, en aquellos reductos de la nocturnidad que habían ido construyendo una cultura de club tomando como eje de identificación la teatralización del mundo a partir de la moda. Jim Coy en Los Angeles, al amparo de la evolución del punk y toda su cultura vernácula, diferenciada de otros centros culturales como Nueva York y Londres (hecho que, por otra parte, queda patente en el magnifico libro de Marc Spitz y Brenan Mullen, Tenemos la bomba de neutrones). Las imágenes de Jocoy refuerzan la idea de instantánea, quizá porque el uso de la polaroid relega a la trastienda cualquier atisbo de planificación, medida o cuerda, de tal forma que las diferencias se recrudecen en su caso con tal fruición que sólo deberiamos fijarnos en la claustrofobia que impone su descripción del ambiente para constatar que los protagonistas de sus fotografías no iban a tener una salida fácil. La saturación del color, la condensación química del color propia de la polaroid, atiende a más de un engaño. No se trata de colorismo, sino de la realidad expresada de un modo maximalista, como si la fiesta fuera a terminar en ese instante y el último acorde fuera a sustituir el sonido de una bomba nuclear.

miércoles, 23 de mayo de 2012

skater. alicante, paseo de ramiro (I)



Fotografías. Javier M. Reguera. Pinchar en la imagen para ampliarla

martes, 22 de mayo de 2012

una nota a pie de pagina sobre capitalismo y antropofagia



La hipótesis de que el capitalismo necesita al menos un enemigo de consistencia para realizarse en plenitud ya parece superada por aquella otra en que sus fuerzas más agnósticas interceden ante la falta de opciones que contrarresten el auge de la vertiente financiera y monetaria de la vida. La hipótesis continúa por una lado que nadie quisiera contemplar de frente, y sin embargo el sistema capitalista, a falta de enémigos igual de energúmenos, se reconvierte en un sistema antropofágico cuya función es devorarse a sí mismo. La paradoja es lo que sostiene la hipótesis para convertirla en un acto de fe que podría encontrar acomodo en la escuela surrealista. Capitalismo y antropofagia, una alianza que no es nueva en tanto que su ideología, tradicionalmente, se ha escrito sobre la depredación. Lo que parece nuevo es su giro hacia una suerte de canibalismo consistente en desmembrarse a sí mismo para introducir en el caldero toda la carne sistémica que lo ha condimentado.

El sistema capitalista ha sobrevivido y ya solo encuentra enemigos en su propia entraña. El poder financiero, más allá del hecho bancario y sus corruptelas financiadas por los gobiernos, ataca a los mismos estados que lo sostienen, de tal forma que con lo que nos encontramos es con un efecto abulímico a gran escala en el que el sistema necesita comer su propia carne para vomitarla después sobre gobiernos y Estados. Las agencias de rating, los recortes indiscriminados, la financiacion de la deuda, las corrupciones bancarias con pensiones millonarias a sus altos ejecutivos, la reconversión del poder bancario en poder inmobiliario, los desahucios, la ilusión del crecimiento basado en la austeridad y toda una lista interminable de dislates antropofágicos hace pensar que el sistema capitalista terminará consigo mismo cuando ya no quede más carne que asar. La cuestión es dilucidar que quedará tras su último gramo de grasa, si un sistema aún más enérgico en su depredación o una alternativa capaz de limpiar su aparato digestivo.

martes, 15 de mayo de 2012

killed by podcast V



Como método científico, la deducción posee las cualidades
del gran buscador de conchas marinas.
En la arena todo es disimulo, pero si la espuma de una ola
llega a cubrir la abertura de algún crustáceo próximo a la orilla
su consecuencia inmediata podría ser que en algún momento,
en un intervalo de tiempo no superior a los 25 segundos,
el animal que habita en él saldrá a superficie
e iniciará el ritual de colocarse al revés
hasta que la ola siguiente lo arrastre mar adentro.
Esa es al menos la resultante que se aprecia de los datos obtenidos
por el profesor Ian Dashemmet
en su estudio titulado La playa, el caos organizado.
En él habla del género humano como una especie que lucha por organizar el caos
pero también de esos pequeños animales que merodean bajo nuestros pies.

Incluso en un capítulo dedicado al alquitrán
sostiene que los antiguos moradores de las Islas del Pacífico Occidental
embadurnaban sus tablas de surf con tal material,
pues sus propiedades, según creían, fortalecía los tendones
en el momento exacto de elevarse sobre la ola.
Otros investigadores y antropólogos negaron la fiabilidad de tales conclusiones
en un intento por imponer ideas que más bien difundían
los efectos de la colonización.
El mundo debía ser organizado de nuevo
bajo el prisma de nuevas investigaciones.

Posdata

Si nos remitimos a las observaciones de Ian Dashemmet, sistematizadas en un modelo estadístico de su invención que tardó en concluir 27 años, el mundo de los humanos podría ser analizado desde su interpolación a una playa acotada. En ese tiempo también aprendió el deporte del surf, alzándose con el título mundial en 1958 a la edad de 56 años, bajo un nombre supuesto.

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APENDICE


¿Que es Killed by Podcast? Un fogonazo a la letra. Un remiendo poético donde realidad y ficción se arremolinan para extraer otra verdad. Su origen se remonta a los principios inaugurales de este blog, pero es en la revista cultural 200 dias en Sing-Sing donde encuentra su hueco natural, una sección fija donde se había ido sucediendo la evocación y mitología de personalidades pseudohistóricas afiliadas a la extrañeza.

jueves, 10 de mayo de 2012

nuevos romanticos y modernos contra la superficialidad (II)



En el resumen, los Nuevos Románticos ejecutan el estadio último de un proceso que había ocupado toda la década de los 70 hasta el momento en que se asume la autonomía del collage vestimentario como fuerza expresiva. En el contexto, no es tanto la forma heterogénea de plantear la identidad juvenil como la disolución de las fuerzas tribales que en teoría habrían de soportar su sentido. El collage, bajo la representación de la posmodernidad y la figura cultural del moderno, provoca una brecha en la identidad de cada grupo. Si ya había quedado aclarado que los modernos infringen la ley que, en otras subculturas, separaba el vestuario y la moda, no es menos cierto que el sujeto ya no reclama una identidad pura.

En esencia, esa vendría a ser la tesis básica sobre la que se asienta la figura del moderno al iniciarse los años 80. Sin embargo, no bastaría con discernir la señas grupales de los Nuevos Románticos (hechas de exclamaciones exóticas y una fragilidad que intenta legitimarse con la superposición de telas y modas) y aquella otra madeja que, a expensas de una figuración nueva de lo moderno, vuelve a cargarse de anacronismos fasionistas, con la función algo proscrita de ofrecer no tanto una actualización del pasado como una salida a la recomposición del yo moderno. La mezcla ya no produce desasosiego.



Bajo el prisma más convencional del retal que ha de cubrir esa individualidad de nuevo signo, la moda se aleja de la insurgencia del punk para exaltar los excesos del clasicismo. La tentación es pensar en un sujeto debil antes que en la incipiente manera en que iba a forjarse el sujeto para el consumo. Pues tanto los Nuevos Románticos como los modernos, dos caras de una misma moneda, representan un ciclo alternativo de la sociedad de consumo. Si digo alternativo no es para subrayar una oposición a las fuerzas culturales que reorganizan las prácticas de consumo en los años 70 y 80, sino para enfatizar el valor retórico que adquieren esas prácticas.

La otra tesis que subyace ante esa reposición del sujeto en la retórica podría aclararse en los siguientes términos: la realidad posmodernizada produce efectos melancólicos. El sujeto ya no vive en la urgencia de someter su identidad bajo los criterios del pasado pero tampoco puede prescindir de él, utilizándolo como una forma subsidiaria. Si los Nuevos Románticos intentan alejarse de su propio universo de referencias sociales (más inmediatas) y definirse en una épica culturalmente ajena, también es cierto que no pueden eludir los recorridos de la moda occidental, anglosajona, en una secuencia que va del siglo XIX (con la variopinta modulación del romanticismo) hasta la permisividad vanguardista del punk. Esa melancolía queda mejor explicada en la figura del moderno. Sin una base ideológica (o visión del mundo) en la que posicionarse, éste se aferra a una grupalidad sin grupo que persiste tan sólo por el contencioso mantenido entre la reconversión del anacronismo como fuente innumerable de lo cool y la vivencia de un imaginario del presente incapaz de reconocer esa deuda. En cierto sentido, el tecno-pop, asociado a ambas vertientes subculturales, ejemplifica estas ideas en un intento de aplicar algunos estilos musicales de los 60 y 70 (soul, funky, disco) a las reverberaciones del sintetizador. Sin menoscabo de los hallazgos musicales de algunos grupos de la época (Ultravox, Softcell, Heaven 17, Yazoo, Spandau Ballet o Visage, etc), esa trama musical intercede por un individuo melancólico al intentar borrar las huellas del pasado de las que se abastece. O quizá esto último lo veremos en una tercera parte.



Todas las fotografías son de Derek Ridgers, realizadas entre finales de los 70 y principios de los 80 en The Blitz y otros clubs londinenses

miércoles, 9 de mayo de 2012

el viaje del astronauta


Fotografia: Philippe Lesprit



Clara Hill > Silent distance
Metropolitan Jazz Affair > Yunowhathislifeez
Micatone > Save Me
Bobby Hughes Combination > Clive the runner
Clara Hill > Everything
Gil Scot-Heron > Me and the devil
Polar Bear > Peepers
Nicola Conte > Like leaves in the wind
Montefiori Cocktail > Sunny
De-Phazz > Astrud Astronette
Alessandro Magnanini > So Long, Goodbye

Bonus track
The Hi-Fly Orchestra > Crosstown traffic

domingo, 6 de mayo de 2012

electrolux + tobias allanson, otro ejemplo de branding-art




La concepción del Branding-Art* articula diferentes movimientos y fuerzas de relación entre las marcas y el sistema del arte. Una fuente de reconversión en la imagen de una empresa o producto se encuentra en la alianza momentánea o continuada entre ésta y un artista, vínculo que ha de materializarse en una obra conjunta y enriquecer aspectos estratégicos del marketing, los procesos de innovación o las políticas corporativas dirigidas al exterior, al mercado o a los consumidores objetivo.

En este caso, la empresa Electrolux (especializada en electrodomésticos para el hogar) recurre al artista sueco Tobias Allason para realizar un test de su aspiradora Electrolux Ergorapido. La idea y práctica de test de producto, muy utilizada por la publicidad y el marketing a lo largo de su historia, renueva su sentido puramente funcional o demostrativo para incluir dimensiones que van más allá del objeto. La función sigue estando presente (tratando de demostrar la adaptabilidad de la máquina a los huecos más reconditos de espacio doméstico), pero acciona un valor que casi nunca es contemplado como parte dinámica del producto: el rendimiento es visualizado a través del arte, de un mecanismo de simulación que actúa como instalación artística y sustituto fiel de situaciones diversas en la limpieza del cuarto de estar.

* Leer la introducción y explicación del concepto en Birkin Mo.i Studio. En breve estará disponible en la misma web un report más detallado y amplio sobre el Branding-Art.

martes, 1 de mayo de 2012

banana split 1983 (I)



Banana Split es uno de los fanzines emblemáticos de los primeros años 80. En ese momento ya era considerado como una publicación underground (aqui el término debiera ser matizado) con cierto reconocimiento, de tal forma que la discográfica DRO les propuso a sus creadores convertirlo en un fanzisingle*, precisamente a partir de este número. Fanzine musical, muy volcado al contexto discográfico de los grupos que estaban construyendo, desde diferentes estilos y propuestas, el magma creativo del nuevo pop-rock. En este número destaca una entrevista a Pistones, un artículo sobre Graham Parker y un artículo sobre (la movida) los grupos granadinos (como TNT, 091, Johnny Roll y los Traviesos y KGB).

* El single añadido a este número estaba compuesto por tres grupos, tres canciones. Aviador Dro, Garrote Vil y Sade. Como señalan e sus páginas, la idea del single para éste y futuras entregas era incluir "un grupo fuerte y famoso (Aviador Dro), un grupo que empieza (Garrote Vil), y otro que tiene una ligera experiencia discográfica (Sade)"

Banana Split No. 4 Diciembre 1983 (Madrid)

europa requiem, una fabula contemporanea ilustrada por el hortelano (II)

Aviso a navegantes, editores, gente del comic. A quien corresponda. Alguien deberia reeditar el album que El Hortelano publicó en 1978, Europa Requiem.

Así se fundó Carnaby Street podría navegarse a través de algunas obras de El Hortelano. Navegar por su interior como él ha transitado las profundidades de la pintura hasta convertirse (desde hace ya muchos años) en un artista con un universo propio. Nunca mejor dicho lo de universo, porque su obra siempre ha supuesto una fuente temática, filosófica, espiritual. El universo y la naturaleza recomponiéndose ante la trama que los vincula al ser humano. Curiosamente, esa trama siempre ha estado presente en su obra, incluso cuando iniciaba su carrera en la ilustración y el cómic underground (comic, término que no se ajusta con precisión a su proceder estético, a sus intenciones) a mediados de los años 70. En 1978 publicaba uno de los albums más impresionantes y bestiales que ha dado el cómic español, Europa Requiem. Sin embargo, algunas de las historias contenidas en él habían sido expuestas un año antes en la revista Star. Traigo a colación otro ejemplo de su narración visual, publicada en primera instancia en Star No. 37, 1978, donde un lugar indeterminado llamado Europa se convierte en una distopía en blanco y negro.

El siguiente texto es una una copia casi literal del texto escrito en la primera parte dedicada a Europa Requiem.




 
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