El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


viernes, 8 de febrero de 2013

marc jacobs, optica y sinestesia latente en la coleccion SS2013




En un texto publicado el 7 de septiembre 2012 en mi web profesional, Sinestesia, de la arquitectura a la moda, se describía una tendencia incipiente que registraba una nueva perspectiva sensorial y óptica en el ámbito de la moda: "Tomando como punto de referencia la neurofisiología, la Sinestesia puede definirse en base a la percepción conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones en un mismo acto perceptivo. Su traducción al mundo del arte queda expuesta en el desarrollo del Op-Art a mediados del siglo XX, donde la dialectica producida entre modelos geométricos y lineas dispares, los contrastes cromáticos o la repetición en pugna con otras formas contrapuestas, crean una experiencia visual fuera de lo común".

La hipótesis principal situaba ese trayecto en la eclosión del arte óptico (Víctor Vasarely, Bridget Riley, etc) de mediados del siglo XX y su aplicación directa, ya en el siglo XXI, a la arquitectura y el diseño de interiores. Según se explica en el texto, la moda recoge ambas vertientes y las amolda a un estado perceptivo del cuerpo a través del diseño: la sinestesia es el punto culminante y radical de esa tendencia, estableciéndose diferentes niveles de adscripción a esos nuevos ejes de visualidad. Eso quiere decir que la tendencia pude aparecer en la prenda como signos más o menos contundentes o en su forma extrema, consciente. El texto proporciona igualmente ejemplos equivalentes en la arquitectura y la moda. Marc Jacobs, en su colección de primavera-verano 2013, incorpora elementos de esa tendencia a partir de los flujos contrastados del blanco y el negro.



* Este blog contiene otras entradas sobre esa tendencia. El texto original también fue publicado en mi blog El ultimo resorte

 
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