lunes, 19 de febrero de 2007

charlie parker, la generación beat y un cronopio llamado cortázar



Ningún músico moderno ha influido tanto en la literatura de la segunda mitad del siglo XX como Charlie Parker. El jazz evoca un ritmo vital, un estado de conciencia en perpetua improvisación que la generación Beat supo recoger al vuelo, en el mismo instante. Al otro lado de ese recorrido está Julio Cortázar, el cronopio bonaerense que un día decidió hacerse la panorámica más hermosa a las orillas del Sena: mirando al cielo. Su cuento El perseguidor traslada la sintonía del bebop parkersiano a la narrativa con la misma efervescencia con que Jack Kerouac dotaba a su vida de una banda sonora entresacada de un jukebox de motel. Tres enclaves culturales en los que la sinergia jazzística actúa como detonante de originalidad creativa y potencia para el arte. A fin de cuentas, las obras terminan por comunicarse.

 
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