sábado, 17 de febrero de 2007

groucho y harpo reinventan la filosofía

La carcajada, además de ser un gesto de participación social, es posiblemente el hecho cultural más revolucionario. A los cómicos del cine mudo no les hizo falta martillear al auditorio con chácharas y divagaciones para provocar la inflexión de la boca hasta desencajarla de sus músculos, pero con mayor estruendo llegaría a lo cómico la vertiente pura de la anarquía cuando Groucho Marx y su hermano Harpo decidieron colocarse a ambos lados de la risa para reivindicar lo que el cine mudo no había sabido proporcionar: una filosofía política disfrazada de vodevil. Si la cháchara de Groucho va dejando a su paso una nueva idea de lo políticamente incorrecto, los silencios de Harpo (a veces acompañados de una bocina que actúa como el único sonido posible de la conciencia) estimulan el intelecto y dan al traste con todas las convenciones sociales. Y es que la comicidad es un acto de provocación contra los poderes establecidos. Lo vemos en sus películas más famosas: Sopa de ganso, Una noche en la ópera…, las cuales siguen hoy poseyendo esa atmósfera de modernidad y rebeldía aún pasados setenta años. Si ambos ya ocupan un espacio de honor en la historia del cine, el mismo espacio deberían tener en los manuales de filosofía moderna.

Para completar con informaciones curiosas, divertidas y bibliófilas el ancho mundo de los Hermanos Marx podéis consultar: the marx brothers, night at the opera, marx brothers museum.

 
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