jueves, 22 de marzo de 2007

cronica sentimental de españa, una historia



Hoy, cuando aún persisto en el intento de almidonar mi doctorado con un relleno académico, pienso que la historia ya no la escriben los historiadores, y los sociólogos ya sólo acuden a las encuestas online para teorizar lo que está a este lado de la realidad. Los archivos unicamente los visitan los oftalmólogos y las anotaciones a pie de página parecen haberse convertido en un cúmulo de ácaros y polvo que nadie se molestaría en limpiar. Es entonces cuando recurro a la Crónica sentimental de España del heterodoxo y periodista Manuel Vazquez Montalbán para verlo una vez más montando su tríada-pop sobre lo que fue España de los años 40 a la inaudita felicidad de los 60.

Repaso sus metáforas y humorismos de cronista recién llegado a los vericuetos de la intrahistoria y me exigo un deleite más oportuno para mi propia textualidad. Pero ese artículo, publicado originalmente en la revista Triunfo en 1969, en cinco entregas, trae y lleva más latido historiográfico y orquestación social que las documentadas ponencias de un grupito de académicos forcejeando con la palabra más sabia. La cuestión no termina ahí. Peor parece que los libros sobre temas históricos que más han vendido en los últimos tiempos sean los de uno de sus grandes manipuladores, Pio Moa [sólo nombrarlo me produce temblor], claro ejemplo de cómo los archivos históricos y la documentación elegida a dedo sirven para suplantar el rigor con un poco de demagogia e idología panfletaria en nombre de un estatua franquista. Pero de eso hay en todos los lados y en cualquier dirección del espectro ideológico podrán encontrar a alguien que, con sus notas a pie de página y una orla colgada al cuello, viene a demostrarnos que lo suyo es la historia definitiva.

La historiografía se ha convertido, especialmente en temas relacionados con la España contemporánea, en un apéndice de las políticas partidistas. Yo, sin embargo, prefiero acudir a Montalbán para hacerme una idea más veraz de lo que ha de ser la labor del historiador o del sociólogo. La lectura de su Crónica sentimental descubre que la portada de un disco, la disparidad de historias secretas que van dejando su estela en un canción o las nimiedades de aquellos productos culturales que podrían pasar desapercibidos, explican tanto mejor el espíritu de una época que las retroactivas disquisiciones de la historiografía académica sobre una pregunta que sólo inquieta a los partidos políticos: ¿Quien empezó la Guerra Civil? Y ahí siguen, para decirnos lo que es la historia y que los malos fueron los otros.

Mi más sincero respeto y admiración por Manuel Vázquez Montalbán [1939-2003]

Y, desde aquí, no puedo hacer otra cosa que recomendarles humildemente su Crónica sentimental de España.
I. Los años 40
II. Casi todo en technicolor
III. Cuando Di Stefano y Kubala llenaban los estadios.
IV. Los felices sesenta
V. American way of life

Lo encontrarán con más detalle en su web oficial y en su web oficiosa

 
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