viernes, 9 de marzo de 2007

frida kahlo, la gran ocultadora (rostros II)

Por lo general abomino del autorretrato como medio de expresión en el que los artistas se exponen a sí mismos como obra de arte. La diarrea mental reconvertida en ego-arte suele ser habitual para aquellos que pretenden que el auditorio vea en ellos más que un rostro repetido hasta la saciedad. Si Cindy Sherman elevó esta posición al absurdo de sus posibilidades representándose en múltiples papeles entresacados de situaciones del cine y adoptando poses inverosímiles incapaces de captar la esencia de lo que ya se hallaba en esos films, no es menos cierto que en ocasiones el arte nos depara un mismo rostro con universos encendidos y lleno de matices. Es el caso de Frida Kahlo haciéndose llamar a sí misma la gran ocultadora, reiventando el onirismo naif y el surrealismo latinoamericano a través de sus rostros.

En ella se remarca ese distintivo porque en su obra está la verdad de su vida, de los papeles que fue adquiriendo, sus obsesiones y descentramientos vitales. Sin embargo, más allá de sus autorretratos pictóricos, recurrió a otros para que evidenciaran desde fuera lo que ella ya sabía que iba ocurriendo en su interior. Muchos fotógrafos realizaron retratos de Frida Kahlo, y casi que podría hacerse un recorrido por su biografía saltando de una fotografía a otra, como si sus cuadros no le hubieran bastado para explicarse, para describirse en el mundo.

Esta es precisamente la temática de una exposición que tuvimos la oportunidad de visitar hoy en el Centro de exposiciones de la Cam, en Alicante: Frida Kahlo, la gran ocultadora. La muestra ofrece 53 retratos de la artista mexicana realizados por diferentes fotógrafos, muchos de los cuales la acompañaron a lo largo de su vida o mantuvieron una estrecha amistad con ella. Entre ellos cabe destacar a Manuel Alvarez Bravo, Gisele Freund, Bernard Silberstein o Nikolas Muray, este último impactante en el uso del color. Como se dice en el catálogo de la exposición: "Al igual que sus pinturas, las fotografías de Frida Kahlo muestran a la artista, la revolucionaria, la amante, la enferma, la indígena, la libertaria o la celebridad. Frida se disfraza o se desnuda según su propia voluntad, y el autor se doblega ante la fuerza sugestiva de su modelo". Al final, Luisa tenía razón: Frida Kahlo escondía más de una verdad. Pintora de sí misma, nos descubre con ello las posibilidades de otros lugares.

 
Copyright © 2007-2016 . Asi se fundó Carnaby Street . Javier M. Reguera