lunes, 2 de abril de 2007

chicas de eurovisión



El Festival de Eurovisión ya no es lo que era. La atención prestada en los últimos años es mínima si la comparamos con la efervescencia que causaba en el ámbito del hogar allá por los años 60. Todo el mundo pendiente de su canción, de Finlandia a España, como si se tratara de un evento que fuera a sacar de la penuria franquista a los millones de españoles que se plantaban ante el televisor. La historia da para mucho, y seguro que José Luis Uribarri, el comentarista eurovisivo al que alguien debería dar un homenaje por todo lo alto, tiene todos los detalles del fenómeno. Lo que Eurovisión había sido en los 60 tiene mucho que ver con la eclosión de las televisiones en Europa y la posibilidad de ensanchar fronteras para un publico masivo. La canción fue un mecanismo cultural de reconocimiento mutuo.

Europa quería ser una sola con la canción, el pop, y todos los estribillos renovados que empezaban a llenar las listas de éxitos. Las chicas ye-ye, con mejor o peor furtuna, tuvieron su presencia, impusieron sus maneras, un ritmo, una cadencia de mujer con aire juvenil que se alejaba de los estereotipos de la cantante, más solemne y señorial, de los años 40 y 50. Eurovisión tuvo algo que ver con todo eso y con los giros estilísticos de la música que procedía del rock 'n roll norteamericano, de Elvis y Chuck Berry, dando también un espacio a la canción melódica, a su evolución natural. Cada cual adoptaría esas melodías a su propia tradición musical, Italia, Francia, España, Inglaterra. Es el festejo de la música en un festival que, por primera vez, se hace eco de los estilos más inéditos e influye en su desarrollo.

Si desean entrar en más detalles pueden hacerlo en Eurovision covers

 
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