domingo, 15 de abril de 2007

el snap, el t-bird y sylvie vartan



Otros bailes amenizan la década. El twist ya ha consolidado sus sincronías individualistas y el madison arraiga bajo la suficiencia colectiva de una hilera que va improvisando sus pasos a medida que se progresa en el baile. En España, cualquiera ya podía lanzarse a la pista de baile sin pensar en la ortopedia folclorista de los coros y danzas promocionadas por la Sección Femenina y una Pilar Primo de Rivera llamada por dios, la patria y Franco para enaltecer la educación de las señoritas de bien. Lo que todos estos bailes introducen en España es, precisamente, esa otra forma educativa, la entrada a la modernidad aunque la puerta sea aún demasiado estrecha. Con ello, el surf, la bossanova, el calypso, el hully-gully, el snap, el t-bird, otras variaciones sobre un mismo tema bailable y un cuerpo que se amolda a pasos nuevos. El surf lo introduce Trini López con su Si yo tuviera un martillo, una forma procedente del calypso y del twist que carga todo el movimiento en la parte superior del cuerpo excepto por la flexión de las rodillas, a lo que le seguirá la corriente del Snap, el T-Bird, bailes que sólo se diferencian del anterior en matices más bien imperceptibles. Lo que se iba mostrando con tal variedad es el ansia por exteriorizar de maneras distintas una identidad para la juventud, un soporte para la socialización en medio de un mundo en continua transformación.

Triunfo 01-02-1964: Otro ritmo, el Snap
Triunfo 22-02-1964: Baile usted el T-Bird con Sylvie Vartan

 
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