jueves, 12 de abril de 2007

jacques dutronc et moi et moi et moi (I)



1966. Las ye-ye girls siguen ocupando el pedestal de los adolescentes franceses y el pop inicia timidamente sus escaramuzas hacia la canción protesta, aunque Jacques Dutronc. Otro renovador de la música francesa. Lo vemos en algunas composiciones para Françoise Hardy de 1962 (Le temps de l'amour) y de 1964 (Va pas prendre un tambour), hasta que en 1966 publica sus primeros vinilos recuperando la tradición que viene de Brassens, o sea, el lirismo irónico, la impostura ideológica y la sátira social. No queda ahí. Recapitula tradiciones, las agita. Reconcilia cosas distintas, Trenet, Dylan, el music-hall, Chevalier, la guitarra eléctrica, el crooner a la francesa. Es el gran cronista-cantante de mediados de los 60, con todos esos tipos pululando por sus canciones como si ya no correspondieran a ese decenio. Le da a la segunda parte de la década el tono irónico que el ye-ye no supo darle a la primera. La revolución de mayo del 68 está próxima, pero Dutronc ya se había acercado a ella dos años antes con la media sonrisa levantando adoquines bajo unas letras entresecadas del mundo actual, de sus paradojas, del absurdo de sus convenciones. L'0pportuniste, canción de 1968, es la síntesis de todo lo que había cantado desde 1966. Su personalidad irónica rivaliza incluso con los que ostentarán la bandera del compromiso. Se convierte en un emblema generacional {...y, desde luego, no podría ocultar mi predilección por Dutronc, un maestro, vaya}

 
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