sábado, 14 de abril de 2007

boris vian

Más adelante veremos de dónde viene todo esto, porque no es sólo el twist y el beat las únicas fuentes del ye-ye. Está toda la tradición de la chanson francesa que, aún viéndose desvencijada en los años 60, parece difícil desprenderse de su influencia. Y está Boris Vian.

A él acudimos como numerario de la extrañeza musical y uno de los referentes inmediatos de Serge Gainsbourg. Muchas cosas nos llevan a él. El jazz y el rock and roll orquestado en un combo reducido y una sonoridad lúdica-irónica que no volveremos a encontrar, con otras formas, otros sonidos, otras letras, hasta que aparezca Jacques Dutronc en escena. La historia da para mucho, pues Vian fue escritor, ingeniero, crítico de jazz, músico, poeta, autor teatral y animador en las noches de Saint German. En el conjunto de su actividad cultural, en su obra, las canciones siempre han sido relegadas a un segundo plano, quizá porque Vian también fue un autor menospreciado, vilipendiado por los críticos de su tiempo debido precisamente a sus desplantes hacia la oficialidad de la crítica. Su recuperación ha sido lenta y hoy, convertido en personaje de culto, narrador inmensurable y promotor de patafísicas, vive un esplendor más que merecido.

Y después estan las canciones. En este ámbito, su andadura comienza como letrista, compositor a sueldo y músico de jam session. No es hasta 1955 que comienza una carrera como cantante, ya con 35 años; pero para el gran público ha sido un intérprete vocal, por decirlo así, casi inédito. Sus canciones han empezado a ser editadas. Ya no es únicamente el autor de El desertor, un alegato contra la guerra y una defensa de la insumisión ante el absurdo del belicismo. Sus canciones oscilan entre la sofisticación y el sarcasmo más desenfadado, pasando por todas las fases de la melodía sentimental, el burlesco en formato jazzístico, el pastiche italiano o los falsos rock 'n roll. Uno de los grandes logros de Vian en este sentido fue su intento de llevar el jazz a la canción, crear canciones en su propia lengua que asimilaran los ritmos del jazz, su atmósfera. Gainsbourg seguiría esa senda hasta mediados de los 60, y desde luego Vian proporcionó una mentalidad musical que luego retomarían los cantantes ye-ye ante su adaptación al francés del beat, el twist y los sonidos modernos.

 
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