domingo, 20 de mayo de 2007

beatniks, el estereotipo



La historia del siglo XX muestra cómo la mayoría de las corrientes culturales o contraculturales aparecidas de manera espontánea, sin apenas voluntad promocional o pesquisas monetarias, despojadas de definición concreta, terminan siendo absorbidas por el sistema para formar parte de ese espacio predominante en que la homogenidad y la igualación es la única expresión de la pervivencia.

Es la expresión del estereotipo, la formación de una tipología con características remarcadas por el marketing y la publicidad que distorsiona las referencias originales y permiten su asimilación mayoritaria, su adopción y adaptación dentro de los limites del sistema social. El estereotipo, tanto si actúa como prolongación de un movimiento cultural [y generacional] o deformación comercial de sus principios, define esa porción del campo cultural en que la distinción y la individualidad ya no es posible. Funciona precisamente en oposición a la diferencia. Pero el estereotipo, como elemento cultural, se formaliza de otras muchas maneras. La generación beat, surgida a mediados de los años 40 en el contexto del nacimiento del be-bop y el desarrollo de las nuevas modalidades del jazz, es el reflejo de una primera oleada de descontento y frustración ante las convenciones y costumbres impuestas por las ideologías que concretaron el modelo del sueño americano. Esa generación, Kerouak, Ginsberg, Cassady, Burroughs, Ferlinghetti, Corso, se concreta en la literatura y en una forma de vida que entra en contradicción con el American Way of life, mientras que su desarrollo posterior, al menos como factor mediático en el espacio cultural, apenas tiene que ver con la espontaneidad expresiva de sus miembros originales.

Si John Clellon Holmes es el primero en fijar definitivamente el término Generación Beat en un artículo aparecido en The New York Times en 1958, Herb Caen sería el primero en asentar las bases del estereotipo beat con la introducción de otro concepto, beatnik, en un artículo del San Francisco Chronicle. El nuevo término presenta los aspectos superficiales de la cultura beat como una distorsión de la vida marginal tendente a la violencia. Este uso encontró su mayor despliegue mediático en el cine, originando toda una serie de películas que se inspirarían en una imagen falsa y distorsionada de los personajes recreados en la literatura de Jack Kerouak. The Beat Generation (1959), The Beatniks (1960), The Beat Girl (1960), The Bloody Brood [1959], High School Confidential (1958), The Rebel Set (1959), The subterraneans (1960) o The wild ride (1960), son películas que, en mayor o menor medida, explotan el estereotipo beatnik y lo hacen deambular por los recovecos de la criminalidad. Esta concepción fue ampliamente criticada por los integrantes originales de esa generación, pero el movimiento beat osciló también hacia otros estereotipos de mayor arraigo en ambientes intelectuales y universitarios, incluso propiciando una estética que popularizó la perilla y la boina de corte militar. El estereotipo adquiere así formas distintas dependiendo del campo cultural en el que se inserte. Se vale de referencias complejas difíciles de asimilar en su estado original, lo que hace que sólo pueda existir como superficie, como simplificación de aquello que quiere representar.

 
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