miércoles, 20 de junio de 2007

la edad de oro, ilusión y descripción de una época


[Algunos miembros de Kaka de Luxe en la primera emisión de La Edad de Oro, 1985: Alaska, Carlos Berlanga, Nacho Canut, Enrique sierra, Manolo Campoamor, Fernando Márquez]

Si la revista La Luna de Madrid intentó sintetizar el discurso sobre la posmodernidad que se estaba fraguando ante la emergencia de los nuevos estilos artísticos de principios de los años 80, el programa de TVE La Edad de Oro funcionó como mediador entre las transformaciones culturales que se habían extendido desde el espacio público y un discurso que sintonizaba con las ansias de internacionalizar esa sensación de euforia productiva generada por la movida madrileña e instaurar un referente cosmopolita que englobara tanto a la nueva ola como a todas aquellas tendencias colaterales, es decir, Madrid como capital cultural. Supondría, al mismo tiempo, el reflejo de toda una fenomenología operativa durante un periodo caracterizado por las continuas transformaciones en cualquier estrato de la vida cotidiana. Reflejo en su doble consideración, como pauta descriptiva y como ilusión de una generación.

Paloma Chamorro, directora y presentadora del programa durante sus años de emisión, de mayo de 1983 a abril de 1985, define su formato televisivo a partir de dos constantes que ya estaban presentes en el entorno cultural de finales de los 70; por una parte, la crisis de las vanguardias y el regreso a la pintura y la figuración; por otro, la medida interdisciplinar de las artes y los continuos intercambios entre distintos ámbitos de la cultura y la música. Todo ello se concretará en la voluntad de difundir una idea modernizadora del cambio cultural en España. No de otro modo, la periodista recupera para el primer programa la arqueología más inmediata de ese cambio al reunir de nuevo a los componentes de Kaka de Luxe, formación musical desaparecida en 1978 con un solo EP en el mercado. Curiosamente, en la entrevista posterior al miniconcierto todos sus miembros negarían la trascendencia de Kaka de Luxe como detonante de ese cambio de enfoque, sin embargo Paloma Chamorro recurrirá a uno de los cronistas y críticos musicales más influyentes de la época, Jesus Ordovás, para argumentar el discurso contrario y acotar una línea divisoria entre la época anterior a Kaka de Luxe y su posterior influencia en la nueva ola. Toda una declaración de intenciones si se tiene en cuenta que la pauta del programa al concretar sus temas ya partía de unos referentes culturales determinados que pasaban por el underground, tanto en su línea transgresora como en su variante más comercial.

La Edad de Oro iba a delinear, al menos en la teoría, los moldes culturales que permitirían levantar un puente entre las corrientes artístico-musicales europeas y norteamericanas y la incipiente movilización de los productos culturales autóctonos, un internacionalismo que se vio frustrado no sólo con el fin de la emisión del programa en 1985, sino con la evaporación de todo el tinglado por esas mismas fechas cuando la propia institucionalización de la movida termina por comercializar el concepto hasta límites insospechados, llevándolo a un callejón sin salida de difícil resolución. En 1985 coincidirán diferentes sucesos que harán que esa frustración sea aún mayor. Podría decirse que, aún cuando la movida madrileña nace prácticamente bajo el amparo de las instituciones, a mediados de los 80 algo ha terminado como si sólo hubiera ocupado dos minutos en un sueño colectivo.

 
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