viernes, 8 de junio de 2007

la nueva ola y lo underground: renovacion cultural y espacios emergentes

Existe cierta confusión al intentar describir la procedencia de la movida madrileña desde el ámbito del underground. Los espacios culturales del underground debería ser definidos a partir de parámetros especiales, pues en el término ya está la expresión de un movimiento que nunca llega a emerger como cultura oficiante o de predominio localizado. Desde esta posición, el underground es ajeno a cualquier tipo de recorrido institucional. Lo que se proyecta como origen underground de la movida madrileña es más bien la incipiente necesidad creativa de un colectivo practicamente restringido a un espacio casi-intimo, con escasa participación en la esfera pública marginal. El hecho de que un grupo musical de creación reciente comience a ensayar en su local o en un garage no lo convierte en un grupo underground, lo prepara para su posible participación ante un auditorio más o menos estable.

La aparición de los primeros elementos de la movida, Kaka de Luxe, la Cascorro Factory o La liviandad del imperdible, apenas funcionan desde un ámbito underground, más bien operan en un espacio de interrelación íntima. Hay que tener en cuenta que unos meses después de formarse Kaka de Luxe, éstos quedan en segundo lugar en el Trofeo Rock Villa de Madrid, en 1978, un certamen financiado con dinero público. Sin duda, la enmarcación de su éstética y estilo en la cultura underground de Nueva York o en los engranajes musicales del punk anglosajón nos hace pensar que su espacio natural se reduce al ámbito del underground, pero su práctica real y su desarrollo inmediato crea un vínculo de referencia con las instituciones a pesar de su rápida desaparición.

Esa será una constante en muchas facetas de la cultura de la movida madrileña. Lo veremos ante la creación de la revista Madriz o la aparición televisiva de la mayoría de los grupos emergentes; pero mucho antes de que todo esto se lleve a cabo, en 1980, Radio Futura graba su primer LP con una multinacional, Hispavox, aún suponiendo su disco más arriesgado y experimental. Ese mismo año el concierto-homenaje a Canito [miembro del grupo Tos muerto en 1979] es emitido por Onda Dos y TVE, al igual que un año antes, en 1979, Radio Nacional de España crea Radio 3, una emisora exclusivamente dedicada a la cultural juvenil y a la música pop emergente. Practicamente desde sus inicios, lo que se ha dado en llamar la movida madrileña encuentra un difusión en un espacio al menos pseudo-institucional.

La distinción entre un espacio restringido basado en la interrelación y un espacio underground permite limitar los términos de un momento creativo. Mientras el primero supone tan solo el germen de una práctica creativa que aspira a dar forma a un producto con la intención de darle salida pública, el segundo responde al desarrollo de ese trabajo en un espacio informal y marginal paralelo a los institucionales, regenerándose a partir de sus propios medios y recursos. La definición puramente underground de los orígenes de la movida no deja de ser una expresión fácil de asimilar, pero lo cierto es que el movimiento encontró muy pronto su cauce institucional en espacios masivos, aún existiendo excepciones destacadas en la publicación de fanzines y proyectos musicales concretos. Lo que sí existió desde sus comienzos fue una renovación cultural y la construcción de un ámbito social inédito hasta ese momento en España que proporcionó a la juventud una extensión de sus costumbres y nuevos modelos de relación con los hechos culturales. La música fue sin duda uno de los elementos fundamentales en la canalización de la nueva identidad juvenil de los años 80.

 
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