sábado, 2 de junio de 2007

la razon del instante, la practica social de la fotografia



La fotografia ha ejercido para el aficionado, en el album familiar, la función de recuperar el instante de la propia vivencia, una práctica social con sus ceremoniales y temas recurrentes. Todo un compendio de parafernalias culturales y reglas omniscientes que muestran que el ojo y lo que obtenemos a través de la polaroid, la cámara compacta o las nuevas máquinas digitales, lo que vemos en nuestras propias fotografías, no es producto de la mirada esporádica sino del inseparable vinculo que une nuestras percepciones, los hábitos sociales y la reconstrucción cultural del tiempo social aplicado a nuestra comunidad de adscripción, a lo ajeno.

Evidentemente, no sólo esto explicaría por qué hacemos las fotografías que hacemos y por qué las hacemos de una manera determinada según la situación en la que nos encontremos. Hacer fotografía es una práctica social compleja en la que ni siquiera reparamos, al menos en los términos referidos a sus características internas y al modo en que sus convenciones son producidas socialmente. La historia de la fotografía es también la historia del género humano en el siglo XX (y XXI) narrada en el album familiar. La fotografía no estrictamente artística o enclavada dentro de los márgenes del fotoperiodismo, es decir, aquella a la que recurre el aficionado para registrar un instante que le es propio, podría catalogarse de una práctica social que ha ido cambiando a lo largo del tiempo en base a múltiples factores, desde el progreso técnico de las cámaras a la evolución de la imagen cinematográfica [y su puesta en escena] o el propio ámbito cultural de pertenencia.

 
Copyright © 2007-2016 . Asi se fundó Carnaby Street . Javier M. Reguera