miércoles, 13 de junio de 2007

star


[Portada y contraportada de la revista Star nº 48, 1979. Fotografía de portada:
Ouka Lele]

Algún día habrá que detallar la influencia de las revistas barcelonesas en el contexto cultural del Madrid de los 80, situando el punto de inflexión en 1973, momento en que el cómic underground encuentra un canal de distribución a partir de la publicación del Rrollo enmascarado y todas las revistas que siguieron a su relativa eclosión bajo denominaciones distintas, así, Carajillo Vacilón, Sidecar, Rock Comix o Star. Todas ellas tuvieron un peso específico en la salida al mercado de otras revistas de mayor repercusión en el ambiente de los 80. El Víbora, Makoki y Besame Mucho formarían esa continuación respecto a las vertientes estéticas del underground barcelonés amparándose en un auditorio más amplio. La diferencia entre un momento y otro reside en parte en el grado de profesionalización que alcanzaron los dibujantes y en cierta estabilidad del mercado del comic, lo que ayudó a que las nuevas publicaciones invirtieran tanto en su factura editorial como en la tirada. Lo que esas primeras revistas hicieron posible fue la creación de un espacio de transgresión a través del dibujo. No obstante, habría que cuestionarse si aquellos dibujantes que empezaron a publicar en Barcelona, Mariscal, Miguel Gallardo, El Hortelano, Max, Nazario, Montesol o Ceesepe, entre otros muchos, pervivieron en el underground inicial por necesidad o voluntad contracultural. Nazario, en una entrevista de 1974 para Cambio 16, negaría la implicación de su generación [refiriéndose a los dibujantes] en una cultura underground. La profesionalización llegaría con la aceptación que el comic empezó a tener como medio de expresión artística a finales de los 70.

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La actividad barcelonesa fue definitoria en el cambio del panorama español de los 80. La nueva década traería un efecto multiplicador en relación a la variedad estética y un mayor protagonismo de la ilustración en el ámbito de la historieta, lo que produjo otras formas narrativas. Sin embargo, algunas revistas emblemáticas, casi maquetadas al modo de un fanzine, siguieron vigentes durante unos años. El caso de Star podría servir como ejemplo de publicación nacida [1974] literalmente en canales alternativos, una revista que fue adquiriendo un prestigio ineludible dentro del contexto de la contracultura barcelonesa y llegaría a dar salida a dibujantes de diferente procedencia estética y desigual calidad. Star podría leerse como una revista con vocación de fanzine o un fanzine que poseía cierta solvencia en la distribución a pesar de sus problemas de financiación. Temáticamente ecléctica y sin una línea editorial claramente definida, su director, Juan José Fernández, haría de ello una virtud, introduciendo artículos sobre música y sociedad, o textos marcadamente ideológicos en combinación con páginas dedicadas al comic español.

[Os dejo una muestra de esta labor en un número de 1979, con portada de Ouka Lele: 1. Noticias: Junkies del rock, 2. Comic de una página, de Sote, 3. Comic de una página, de Pons, 4. Cómic de una página: Moderno, de Gallardo, 5. Artículo de tres páginas: Londres, unos años después. Crónica latina]





 
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