miércoles, 31 de marzo de 2010

hibridaciones: gabinete caligari, del rock siniestro a la influencia castiza


Post editado originalmente para el monográfico Movida Madrileña, 31 julio 2007. Lo recoloco incluyendo dos fotografías del grupo.

Gabinete Caligari ejemplifica, a lo largo de su historia, la introducción de varios fenómenos bien distintos dentro del contexto musical de la movida madrileña. Sus comienzos ya lo sitúan como un grupo con voluntad renovadora al introducir en el conglomerado del pop español el rock siniestro que se estaba oficiando en Inglaterra como consecuencia de la mezcolanza discordante del punk, el glam de principios de los 70 y un oscurecimiento de las melodías y las letras. De 1981 a 1982 abren, junto a Parálisis Permanente, la vía del afterpunk que sería desarrollada por bandas como Décima Víctima o Seres Vaciós (Ana Curra). Sus primeros singles, Golpes (1981, EP editado conjuntamente con Paralísis Permanente), Olor a carne quemada (1981) y Obediencia y nada más (1982) marcan el desarrollo de ese sonido. Sin embargo, en 1983 abandonan las resonancias del afterpunk para abrir otra trama que podría caracterizar toda una fenomenología de la nueva ola, lo que M. Bajtin había llamado en su Teoría y estética de la novela: hibridación, es decir, la mezcla de dos lenguajes sociales distintos en un mismo enunciado.

Las subculturas juveniles han hecho uso de la hibridación de modo diverso. Por ejemplo, los teddy boys de los años 50 adoptaron los modelos culturales y musicales del rock clásico bajo una estética que tomaba sus referentes en la moda eduardiana de principios del siglo XX. En el caso de Gabinete Caligari, su giro musical a partir de 1983 lleva a cabo una síntesis entre el rock y un marco cultural ajeno a él, es decir la adopción, en el contexto de la música pop, de la cultura tradicional a partir de la estética castiza de ambiente taurino. Su LP de 1983 Que dios reparta suerte y el miniLP publicado en 1984, Cuatro rosas, muestran como esa hibridación toma forma en la influencia de otros lenguajes musicales (pasodoble, bolero, tango, etc) y una estética ajena a la cultura del rock (cultura torera, romanticismo del bolero, casticismo).




Esa hibridación, bajo otras connotaciones, será asumida no sólo en el ambiente musical, sino también en otras disciplinas artística. Pedro Almodóvar la llevaría hasta sus últimas consecuencias en sus conciertos en directo en la sala Rockola, junto a Fabio McNamara, al asumir diferentes estilos musicales (funky, punk, etc) en un marco cultural asociado a la cultura popular, las revistas del corazón y el cutre-lux, pero lo veremos aplicarlo también en sus primeras películas quizá de un modo más radical. Lo mismo podría decirse de los pintores Juan Naya y Juan Carrero, dúo que sería denominado Los Costus, al introducir cierto folklorismo temático y estético en el proceso de la posmodernidad. Lo que se ha ido produciendo es la absorción de algunos aspectos de la cultura tradicional española que la cultura de izquierdas había negado por su asociacón con los ambientes políticos del franquismo. La movida madrileña descontextualiza tales connotaciones recuperando sin complejos la cultura popular.

Gabinete Caligari sería, ya lo hemos dicho, el ejemplo paradigmático de esa hibridación en el contexto de la nueva ola. Pero en 1986 se produce otro giro que afecta a otros muchos grupos que habían iniciado sus carreras a principios de los años 80. La profesionalización, la crisis de los sellos independientes y la absorción por parte de la industria discográfica de los modelos musicales surgidos desde 1978, precipitan la integración de tales bandas en un contexto más homogéneo y masificado, donde las tramas musicales que estaban diversificadas durante los años de esplendor de la movida madrileña empiezan a unificarse en una trama comercializada que aglutina diferentes estilos. Gabinete Caligari no es ajeno a ese fenómeno, y su LP de 1986, Al calor del amor en un bar (con portada de El Hortelano) ya responde a los gustos juveniles masificados, con una consecuencia que vendría a cumplir la integración y evaporación definitiva de los productos culturales de la movida en el espacio global de la música pop.

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ACTUALIZACION 2 abril 2010: COMENTARIOS EN FACEBOOK

Incorporo un breve debate mantenido en Facebook con mi amigo Luis Kaltmahers al respecto de estas notas

Ludis Kaltmahers
No sé si lo de la "respuesta a los gustos juveniles masificados" lo dices como algo que Urrutia & Cia. generasen a conciencia; si fuera así, no estaría muy de acuerdo.

Javier M. Reguera

Quizá no he expresado muy bien esa parte. No es que ellos lo hicieran a conciencia, ni mucho menos. El mercado ha ido asimilando los estilos musicales y Gabinete Caligari, por su parte, han ido desradicalizando su estilo con respecto a lo que habian hecho años atrás buscando nuevas lineas de sonido a su musica. Yo creo que eso le pasa a muchos grupos de esa epoca. El disco de 1986 es mucho más asequible a los gustos generales del pop y, al mismo tiempo, las tramas de la Nueva Ola se unifican. El mercado las va engullendo.

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Ludis Kaltmahers
Sí, más o menos de acuerdo. Yo creo que a casi todos los grupos les pasa que inician su andadura con un sonido básico pero genuino, que es el que les hace alzar el vuelo. Pero luego su mejora como músicos y como "escuchantes" de música les lleva a explorar otros ritmos y melodías que pueden llevar a comulgar con el gran público o no. Eso se puede leer como la traición al rock o como la evolución. Luego los productores, muchas veces escogidos por las discográficas (que en ese momento sacaban mucha pasta de los discos) tienen mucha culpa de que Gabinete, Radio Futura o Loquillo y los Trogloditas llegasen a ser más "comerciales". De todos modos, son tres ejemplos de grupos que se bajaron del yate en la cresta de la ola y Urrutia, Loquillo y Auserón pasaron a experimentar, ya desde un enfoque más intimista (incluso en cuanto a escenarios de directo, porque pasaron a tocar en teatros). El disco de Gabinete del 86 ya evidencia la pasión de Urrutia por el pasadoble y las tonadillas populares; eso en principio no debería haber triunfado, pero una producción vanguardista hizo de eso maravillas para ser producto de consumo.

Javier M. Reguera
Claramente el tema es mas complejo de lo que parece. El MiniLP de 1984, Cuatro Rosas, ya es un éxito de ventas y comercial. Incluso yo recuerdo cuando salió: fue la bomba, al igual que el primer disco de Golpes Bajos. Es cierto que Urrutia, Auseron y demás han sido y son grandes investigadores musicales, pero en ese LP de 1986 el sonido de Gabinete Caligari se hace aún más audible al auditorio, se relaja el sonido. Posiblemente no tenga que ver sólo con ellos, sino con un contexto cultural que es asimilado en bloque. Por otro lado, mientras a finales de los 70 y principios de los 80 el dinero no es tan importante para esos grupos, cuando llega el 85 todo el mundo empieza a creerse que puede hacer dinero con la musica. Gabinete Caligari se separan, si recuerdo bien, en el 99 o por ahí. Yo creo que ya habían llegado a su tope, y eso que yo los considero uno de los mejores grupos españoles de todos los tiempos. Urrutia en solitario ya se plantea otras cosas, al igual que Auseron. En fin, tema complejo que seria digno de estudio, aunque se juegan conceptos algo movedizos, como qué es música de consumo, popularizacion de los gustos, lo marginal y lo comercial...

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