martes, 10 de julio de 2007

paloma chamorro, postmovida y desfases ideológicos


Cairo nº 33, junio 1985

Todas las verbenas terminan de madrugada, pero la que se había prolongado hasta el año 85 sólo pudo acabar con el descreimiento de muchos de sus protagonistas. Al recoger los bártulos, políticos y artistas metidos en el meollo decidieron que aquello no había existido nunca. Hoy la reivindicación de la movida madrileña es un hecho que vuelve a evocarse en los cenáculos culturales con la misma euforia con que en el periodo postmovida se había renegado de cualquier definición aclaratoria sobre los acontecimientos. La cuestión determina el desfase ideológico entre un momento y otro. Entre 1985 y 1986 terminan muchas cosas. La revista La Luna de Madrid sufre un relevo en su equipo directivo con el consecuente giro de orientación periodística, las discográficas independientes se hallan inmersas en una crisis estructural, el apoyo político deja de funcionar, la capitalidad cultural de Madrid se convierte en un espejismo y el programa La Edad de Oro finaliza su emisión después de dos años demostrando al auditorio, al ciudadano, que era posible hacer una televisión cultural de calidad, conectada con las corrientes musicales y artísticas internacionales.

Paloma Chamorro, tras su particular cruzada para levantar y mantener en antena La Edad de Oro, sufre el mismo desfase ideológico al respecto de lo que había sucedido a principios de los 80, más aún cuando fue una de las personalidades de la cultura que con mayor ímpetu ayudó a construir el discurso sobre la capitalidad cultural y todos los aledaños añadidos a la movida. Pasa de oficiar cierta forma unificada sobre las distintas tramas que han ido apareciendo desde finales de los 70 a negar la más mínima licencia a la existencia de un movimiento definido. La primera etapa corresponde a su labor discursiva en La Edad de Oro, la segunda se advierte en algunas entrevistas posteriores a la desaparición definitiva del programa, tales como la realizada por José Luis Gallero en el libro Sólo se vive una vez [1991]. Ese desfase puede aplicarse a otras tantas personalidades de la época, pero la trayectoria conceptual de la nueva ola y la movida madrileña [afirmación, euforia, negación, reafirmación] también supondría un caso extraño de competencias político-culturales en las que el mercado y el propio campo cultural iban a colocar en su superficie todas las contradicciones.

Jesús Ordovas le hizo una entrevista para la revista Cairo [nº 33, junio 1985] en la que describe los problemas con los que se tuvo que enfrentar en La Edad de Oro, la falta de apoyo logístico y la incomprensión del colectivo periodístico.

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