domingo, 26 de agosto de 2007

dutronc... incluso la revolución


Fans, nº 79, 28 de noviembre, 1966. pinchar en el interior de las imagenes para ampliarlas

Regreso por un momento al monográfico sobre música ye-ye que escribí hace unos meses para lanzar nuevos tributos sobre Jacques Dutronc, insustituible inventor de la sonrisa y el sarcasmo ye-ye cuando la canción ye-ye y el patronaje de la minifalda ya habían revolucionado la imagen de la mujer para volcarla despues sobre nuevos estereotipos. Todo en apenas cinco años. Los años 70 iban a olvidar las constataciones iconográficas que, para bien o para mal, se habían fraguado en el ye-ye, pero la caducidad no reside en que el producto se quede obsoleto sino en la necesidad de imprimir nuevas vivencias de consumo. Dutronc, antes de aquellas otras revoluciones del mayo francés (o habría que decir revueltas), ya dejó en sus letras un dietario de crítica cultural, todo el soporte para una contestación, y lo hizo además renovando la canción desde la tradición y la modernidad, volviendo al music-hall y a la chanson, incorporando el sonido Dylan y la tonalidad del jazz, una psicodelia tamizada por su afán de narrar la realidad y todas las variantes sobre las que se puede contar una historia de amor en medio de la revolución. Por eso sus canciones de mediados de los 60 retratan ese tiempo de la única manera posible, para superarla desde la ironía. Dutronc... un maestro, una sonrisa, incluso la revolución.

 
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