jueves, 20 de septiembre de 2007

nueva figuracion madrileña: influencias en la época de lo grafico


[Guillermo Pérez Villata, Grupo de personas en un atrio o alegoría del arte y de la vida, o del presente y del futuro, 1975]

La reivindicación de la pintura que desde mediados de los 70 había empezado a imponerse como reacción a la crisis de las vanguardias tuvo en los años 80 la consolidación de un modelo ecléctico que confluiría en diferentes medios plásticos. Poco se ha hablado de la movida madrileña desde el punto de vista de lo visual, la formación de un arte figurativo que diversificaría sus influencias a través del cómic, la ilustración, el diseño y la propia pintura. Suele atribuirse a la música el mayor eje expresivo del cambio sociocultural de los años 80.

Es cierto que el pop otorgó una visibilidad generalizada a esos cambios volcados sobre las transformaciones en la identidad juvenil, sin embargo años antes de que aparecieran Kaka de Luxe y la nueva ola, la pintura ya había depositado una parte esencial del germen visual de los años 80. La nueva figuración madrileña influiría en algunas de las tramas del cómic que se habían decantado por un mayor experimentalismo, pero también en el auge del diseño gráfico y el trasbase de muchos dibujantes al campo de la pintura, originariamente instalados en el comic underground.

En ese contexto, la importancia de la organización de algunas exposiciones de arte dio crédito a una tendencia que venía forjándose desde principios de los 70 con pintores como Chema Cobo, Carlos Alcolea, Guillermo Pérez Villalta o Manuel Quejido, todos ellos pintores que recuperaban, cada cual a su modo, la influencia del pop, el realismo cotidiano, la figuración, la conexión con las realidades juveniles o cierto historicismo no exento de apropiaciones posmodenistas. El cuadro de Pérez Villalta, Grupo de personas en un atrio [1975, ver arriba], puede considerarse el manifiesto pictórico de esa tendencia en el arte, donde aparecían galeristas, pintores y críticos afines, tales como Luis Gordillo, Carlos Alcolea, Juan Antonio Aguirre, Luis Pérez Mínguez, Juan Manuel Bonet, Javier Utray, Herminio Molero, Mercedes Buades o Fernando Huici, entre otros.


[Carlos Alcolea: Schreber also escribe, 1976 | Juan Antonio Aguirre: Samarkanda, 1986]

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El campo del arte había iniciado una apuesta por su renovación en el ambiente del cambio cultural que estaba produciéndose en España y, por tanto, se impulsó un relevo generacional en la pintura que tendría su primera manifestación programática en la exposición 1980, realizada en 1979 por los críticos Juan Manuel Bonet y Quico Rivas como una manera de reafirmar el cambio de paradigma en el arte español. Esa misma recuperación pictoricista, centrada especialmente en la figuración, se reprodujo en otra exposición organizada por el Museo Municipal de Madrid en 1980, Madrid D. F., en la que participaron tanto pintores pertenecientes a la nueva figuración [Villalta, Alcolea, Juan Antonio Aguirre, etc.] como otros tanto que provenían de la abstracción reciclada de los 70 [Miguel Angel Campano, Adolf Schlosser, etc.]. Otra exposición de enorme relieve en el entorno de la pintura de los 80 sería Otras figuraciones [1981-1982], donde, además de incluir a Miquel Barceló como enclave paradigmático de las corrientes internacionales, se hacía un nuevo repaso del arte madrileño de los 70 como el recambio formal del informalismo de grupos como El Paso.

Todo ello influyó en algunos dibujantes que hicieron el tránsito del cómic a la pintura a principios de los años 80, estableciéndose un nuevo debate en torno a la legitimación de la pintura. La polémica se focalizó entre lo que era pintura y lo que no lo era. Si por un lado, el campo del arte [los pintores de la nueva figuración] no consideraba pintores a aquellos dibujantes e ilustradores que empezaban a trabajar sobre un espacio pictórico [Ceesepe, El Hortelano, Javier de Juan, etc.], por otro, su influencia fue decisiva para extender las interrelaciones entre cómic, ilustración y pintura, y, por correlación, la asimilación de un eclécticismo de lo gráfico que pondría en comunicación cualquier ambito de las artes, desde la música, el diseño o la incesante aportación de algunas revistas culturales.


[Carlos Alcolea: Autorretrato Moebius y su amigo, 1975 | Borrachos, 1979-1980]


[Guillermo Perez Villalta: Interior madrileño, 1978 | Las noches de Torremolinos, 1975 |Mujer que se contempla, 1975] [Juan Antonio Aguirre: Retrato de Javier Utray, 1984]


[Carlos Alcolea: La reina del Partenón, 1975 | María Vela Veccellia, 1982]


[Chema Cobo: Mirando el tiempo pasar, 1982 | Manuel Quejido: Jo jo, 1973]

 
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