lunes, 15 de octubre de 2007

alfred jarry, boris vian, una cancion de edith piaf y la patafisica (variantes de un post antiguo a modo de manifiesto)


Fotografia: Clémence Veilhan

Ante tanto acontecimiento tecnocrático-bancario que intenta someter al universo social, informativo y climático, echo la vista atrás para descubrir a Alfred Jarry montando su teatro del mundo regido por detalles sin apenas importancia, un mundo casual construido de excepciones y azares más bien paródicos. Boris Vian pone sus soluciones imaginarias (El otoño en Pekín, La espuma de los días) y Edith Piaf deslumbra con acontecimientos melódicos sobre la ciudad de Paris. Estamos a finales de los años 40 (del siglo XX) y la Patafísica, movimiento cultural francés vinculado al surrealismo con referencias directas a Jarry, comienza a organizar un gallinero de ideas al margen de las más prestigiosas instituciones francesas.

En realidad, el Colegio de Patafísica es el reverso discordante del College de France. París es la capital del mundo y todo un gentío de inventores de la palabra y la imagen (Raymond Queneau, Jacques Prevert, Eugene Ionesco, Boris Vian, Jean Dubuffet, Joan Miró, Rene Clair, Marcel Duchamp) construyen un vaso comunicante entre la realidad y el deseo, entre lo académico y el absurdo. Intelectuales y artistas que, tras la II Guerra Mundial, abrieron una grieta en el sistema monetario-cultural del capitalismo sin reparar en sus consecuencias. Algo similar había ocurrido, también con una guerra de por medio, ante los quebrantos del Dadaísmo contra la lógica bélico-racionalista. Unos y otros hubieran esperado que Godot regresara antes de acabar el siglo. ¿Seguiremos esperándolo cuando alcancemos los 60º centígrados a la sombra de un verano junto a un mar ya desértico?

 
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