miércoles, 10 de octubre de 2007

chet baker


Imagen abajo-derecha: Paul Teixeira

Aunque este blog todavía no ha dado demasiada entrada a los estilos del jazz
y apenas he querido imbuirme en su escritura
es, por encima de cualquier otro género músical, el que más escucho.
El jazz forma parte de mi vida cotidiana,
y entre todo el compendio de intérpretes y músicos que escucho diariamente
uno de los que mayor emoción me provoca es Chet Baker.

Quizá no sea el mejor trompetista de su generación.
Ni siquiera podría calificársele como un virtuoso al estilo de Dizzy Gillespie,
pero fue, junto a otros pocos, el que mejor ha sabido
conjugar vida y obra, melodía y experiencia,
drama y tonalidad.
Bucear por sus discos en directo de los años 80 es presenciar en los oídos
la biografía de una lucha por la supervivencia,
aún cuando su voz ya sólo presagiaba un breve hilo sonoro
y la trompeta ya buscaba la pausa, los silencios.

Si Miles Davis transformó el sentido cultural de la trompeta con una actitud
que se desvinculaba del regocijo complaciente de músicos como Louis Amstrong
y revolucionaba el ambiente con el jazz modal
rompiendo los moldes tradicionales del jazz
y abriendo la puerta al free-jazz,
Baker le dio la mesura del cool,
el soplido que había depurado toda la tradición procedente de Charly Parker y el be-bop.

Chet Baker Tribute.
Chet Baker Lost & Found.
Chet Baker Discography.

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