miércoles, 3 de octubre de 2007

ceesepe o el drama de bailar de madrugada


[Ceesepe, primera página del cómic El tacón cubano, 1980]

Yo siempre he creido en un arte terremoto que ve la vida
como una liturgia histérica, algo que crece desde la
pasión, el drama, y el pom-pom del corazón, cuando ves en
las caras de la gente, el estallido de 100.000 helicópteros
riendo y llorando a la vez. Un arte nada decorativo, que te
somete todo el día a una tensión nerviosa increíble, como
si tuvieras los pulmones llenos de electrodos, y siempre he
comentado que de las contadas personas que me gustan cómo
bombardean los ojos, Ceesepe es una de ellas.

[El Hortelano, fragmento de Sal en los ojos, publicado en
el libro de Ceesepe Dibujos, 1982]

La obra de Ceesepe de los años 70 está plagada de violencia y navajas. Desde sus primeros cómics publicados en 1974, en la revista Star, los temas de sus historias parecen recrearse en momentos precisos que no buscan tanto la coherencia del argumento como el impacto que el delirio produce en sus personajes. Slober, protagonista homónimo de muchos de sus cómics editados en ese periodo, desconoce el límite de sus posibilidades porque Ceesepe lo lleva por un lado movedizo de la ficción. El relato parece desligarse de las causas que motivan las acciones de los personajes. Tan sólo nos ofrece sus resultados, el apogeo de una violencia sobrepasada por el sadismo. Si en su obra posterior, ya en los años 80, la violencia funciona como presencia inherente a la vida urbana, donde todos los gatos son pardos y una canción puede salvarte la vida, en sus cómics en la revista Star no hay redenciones posibles.

Otras historietas nos sirven para dar cuenta de lo importante que era la música y los ambientes nocturnos para el dibujante. Rockers y Tronquetes, serie que se acerca más a las fricciones de un callejon con luz de gas que al sadismo de Slober, conectará con algunas de sus ilustraciones de principios de los 80, en un momento en que Ceesepe ya ha dado el salto definitivo de Barcelona a Madrid, en plena efervescencia de la movida madrileña. A la violencia desatada le sigue cierto manierismo de la violencia, a veces volcando todas sus obsesiones en una pareja de baile atravesada por espadas, en el sexo vivido como un cuchillo o en la propia carnavalización de la vida, tema este último que se convertirá en una constante y ya podía apreciarse en algunos dibujos a partir de 1978.

La trayectoria artística de Ceesepe desde el underground barcelonés, donde compartiría espacios comunes con El Hortelano, Ouka Lele, Nazario, Max y Mariscal, a las básculas de la posmodernidad madrileña, es precisamente el mismo camino que realizaron otros en su tránsito del dibujo a la pintura. En ese paso, 1980-1982, sus ilustraciones se llenan de rayas, utiliza como herramienta de trabajo el rotring y la plumilla, a la vez que inicia una relectura de tradiciones distintas que lo alejan del cómic sin dejar de delimitar su espacio pictórico en el dibujo. La utilización del color lo aproxima al fauvismo y a la nueva figuración. Las formas y perspectivas remiten, en muchos casos, al cubismo y a Chagall, sin olvidar sus continuas referencias al mundo del rock y el tango, al cine surrealista o a la propia vivencia de la nocturnidad. Pero en aquellos tebeos impresos en Star, aunténtica arqueología de la cultura underground, ya podía detectarse una parte de lo que sería Ceesepe en sus cuadros hasta al menos 1986-1987. Su obra evoluciona sin dejar de incorporar nuevos elementos. La violencia inusitada y delirante de su primera época desaparece para dar cabida al mundo circundante de la noche y los ambientes enrarecidos, lugares de alterne y distracción en los que cabe toda una madeja de personajes dispuestos a echarse a bailar en medio de una disputa. Ceesepe se hace con una iconografía moderna, carnavalizada por los tiempos. Todas sus figuras dramatizan en el baile, pero la vida lleva un curso que nadie domina.


[Ceesepe, Asesinato en la pista de baile, 1980]

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[Ceesepe, viñeta de El tacón cubano, 1980]


[Ceesepe, Slober y Rocky Marciano, La pistola, publicado en Star nº 34, 1976. Pinchar en el interior de imagenes para ampliar]


[Ceesepe, El Cocktail, publicado en Star nº 41, 1978]



[Ceesepe, Rockers y Tronquetes, publicado en Star nº 22, 1976. Pinchar en el interior de imagenes para ampliar]

 
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