miércoles, 12 de mayo de 2010

historia de la poesia española del siglo XX contada en dos minutos (version 3.0)


Antonio Lopez, Mari en Embajadores, 1962

Ejemplificar la palabra. Un concepto no dado en poesía, pero que podría describir cómo la metáfora se subasta en el mercado poético. Decir el verso puede suponer una experiencia contradictoria, incluso en un mismo poeta. Rafael Alberti, que ha atravesado y lindado senderos distintos y distantes, hace ese recorrido ejemplificante al pasar de Marinero en tierra (1925) a Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929). El tema del mar, referencia apostólica en poesía, recubre en ese libro un oleaje que intenta recubrir toda la tradición de un signo solo aparentemente nostálgico pero que abre el tema a la condición del hombre ante la naturaleza de su ser. La comicidad es la práctica temática del segundo, tal así que cierta vena del gag chaplineano o de Buster Keaton encuentra la metáfora adecuada en sus versos, sin olvidarnos, claro está, de uno de los mayores inventos que haya producido la literatura: el Dadá. Ese mismo año de 1929 Alberti publica lo que es a buen seguro una de sus mejores creaciones, Sobre los ángeles. La inspiración surrealista y, por tanto, el hecho metafórico, viene dado por un componente de onirismo que tambien se verá en algunos otros libros de la Generación del 27.

Pero a veces la nomenclatura generacional no sirve para explicar los hechos. Los manuales de literatura embargan la obra del poeta en un cubículo a medida ¿Y si José Hierro hubiera recogido el testigo irracionalista, al menos de manera hipotética, en su Libro de las alucinaciones (1964)? Valga como tesis el hilo conductor que nos lleva del surrealismo hispánico del 27 a la individualidad irracionalista expresada en Hierro tomando como fuerza motriz otro libro irrepetible y universal, Poeta en Nueva York (1930). En ambos el versículo determina la metáfora adornada en gerundios, algo que no estaría tan presente en Sobre los ángeles al cenirse a formas más clásicas, es decir, una envolutura ya trabajada en siglos que pide expandirse por el uso de la metáfora surreal. Hierro se habia hecho como poeta con conceptos intrahistóricos, pero en el 64 da un quiebro definitivo. Aqui se postula que Libro de las alucinaciones es heredero de un vanguardismo de capacitación, es decir, aquel que sin adscripción alguna introduce sus elementos más valientes. En 1930, Lorca había dado una vuelta de tuerca a lo que sus conciudadanos del 27 entendían por surrealismo al extender la métrica hasta el zig-zag metafórico (al igual que lo había hecho Neruda en Residencia en la tierra, 1925-1931) y proporcionale una actividad acumulativa. La metáfora en Lorca (1930) es así realizable porque se va definiendo en la acumulación de significados, hecho que Hierro volcaría al ámbito imaginativo (1964).

Es cierto que Lorca ya había encontrado su modo metafórico, la palabra ejemplificante, en obras como Poema del cante Jondo (1921) o Romancero Gitano (1928), sin embargo Poeta en Nueva York le da la sustancia del pájaro liberado a sus anchas. No cabe duda de la influencia de Neruda en muchos de los poetas de la Generación del 27, incluyendo al ex-pastoril Miguel Hernández al pasar de una poesía casi-religiosa y de pastoreo influida por su amigo Ramón Sijé a otra que ya estaba en concordancia con el ambiente cultural de la II República. Pero la historia de la poesía, al menos vista desde el cubículo de estos dos minutos, es un hecho infranqueble de vericuetos ocultos que sólo se dejan ver cuando establecemos el orden racional en la capacidad de asumir estilos y escuelas literarias. Así por ejemplo, el postismo (años 50) podría entenderse como una actualización del surrealismo pasada por los filtros de la posguerra. Sin embargo pocos poetas seguirán esa senda en años posteriores. La metáfora instalada en el ámbito de la concienca social y cotidiana, base mayoritaria en la historia de la poesía española a partir de los años 40, dará al traste con la vía irracionalista, y aún así algunos poetas volverán con cierto aire de desconsuelo al irracionalismo. Poetas desubicados tanto de la sociedad como de las historias literarias. Germán Labrador lo explica muy bien en su libro Letras arrebatadas (2009) al referirse al experimentalismo de los años 70 y el influjo que las drogas produjo en algunas obras y poetas. La desubicación sería un estigma no sólo en el verso, sino también en relación a la experiencia poética. Poetas del extrarradio, limítrofes, exhaustos por la metáfora más larga.

Historia de la poesía española del siglo XX contada en dos minutos (version 1.0)
Historia de la poesia española del siglo XX contada en dos minutos (version 2.0)

 
Copyright © 2007-2016 . Asi se fundó Carnaby Street . Javier M. Reguera