sábado, 1 de agosto de 2009

libros canibales y arte ilustrado



A los autores de El Canibalibro los conozco en un café de Malasaña, dos tipos (uno ilustrador y otro guionista) de encanto y arte siempre en vilo, lo cual quiere decir que no se resisten a la novedad que les ofrece un mojito a media tarde ni a las narraciones imaginadas. Asi son sus cuentos cuando uno empieza a mirarlos y leerlos nada más iniciar el primer vistazo: la imaginación se apodera del lector, o quizás el lector es llevado contra su voluntad hacia la imaginación. Daniel Monedero y Oscar T. Pérez ejercen la diáspora de una ilustración que se renueva y evita los lugares comunes, si bien su posición en el lenguaje, en el argumento, es siempre reinventar la lógica con personajes que evitan lo convencional y se disfrazan de ellos mismos. Los conozco así en Malasaña porque es ahi donde yo vivía y donde algunas tardes, en el café, me iba a planear y a escribir 200 días en Sing-Sing. Los veo pasar y, cada uno con su vaso, hablamos un instante de blogs y arte, de cosas. Son dos tipos que merecerían ser reconocidos por la calle, pues lo que hacen va mucho más allá del canibalismo en que ha caido una parte de la blogosfera. Ellos hacen lo suyo, editan libros y cortometrajes en video. No se espantan por lo que pueda acarrear el futuro. Se divierten. Le dan la vuelta al cuento y se regocijan en un nuevo invento de palabras e imágenes.

 
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