jueves, 5 de abril de 2012

archigram, metabolismo y fábula de la ciudad futura (II)




... Archigram, sin embargo, va más lejos en su utilización de lo gráfico
. Lo vemos en su reinterpretación del imaginario pop al reciclar sus motivos en figuras irónicas que habrían de satisfacer las diatribas de un panfleto futurista organizado a través del diseño arquitéctónico. Si la Internacional Situacionista extraía de la cultura popular su material para ofertar una realidad política extrema, Archigram infunde un elemento visual a sus hipótesis sobre el futuro totalmente distinta al congeniar el contexto gráfico del cómic de los años 50 y 60 y una teoría que iba formándose al juntar las piezas de ese dietario pop. Tanto en unos como en otros el collage organiza el mundo de las ideas. De esa premisa podría extraerse las bases reales de un posmodernismo apropiacionista que busca la resultante, es decir, una obra nueva, constructivista, basada en la búsqueda de la idea final.

Constructivismo pop en la medida en que sus elementos pretenden organizar un programa fundacional, el de una arquitectura radical, impensable, que toma préstamos díficiles de asimilar para la arquitectura convencional y se enfrenta a la hegemonía del urbanismo. El cómic y la viñeta (Flash Gordon, las revistas de ciencia ficción de la época... Nebula, Orbit, Amazing, Galaxy..., el Pop-art y las extremidades de Roy Lichtenstein, el cartel publicitario, la psicodelia, etc.) apuntalan ese paradigma y lo aproxima a una experiencia más cercana a la ficción que a la práctica palpable. Sin embargo, este hecho no ha de entenderse como un desligamiento de la realidad, más bien funciona como un ensayo crítico-cultural que abastece un pensamiento holístico en el largo plazo, en la sociedad futura.




 
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