jueves, 19 de noviembre de 2009

space bubble



La aplicación de la visión del futuro tuvo en los años 50 y 60 un extenso recorrido en múltiples áreas de la vida cotidiana. La percepción propiciada por el arte y la literatura de ciencia-ficción anterior al periodo tuvo sus repercusiones, al igual que los inicios de la carrera espacial en 1957 con la salida a órbita del Sputnik potenciaría la sensación de una sociedad tecnificada capaz de sobrepasar sus propios límites. En este contexto, la sociedad occidental al completo se contagiaría de un optimismo reciclado en el que la anticipación del futuro sería asimilada desde las coordenadas temporales del presente, una proyectiva que estaba ejerciendo el traslado al entramado social de todo un complejo visual de carácter futurista. Esa proyección tendría connotaciones imaginarias al estar focalizada sobre la base de un deseo llevado hasta el umbral del año 2000, es decir, una maquinaria de producción deseante capaz de generar signos futuros, pero también tendría su lugar en la cotidianidad al intentar inferir el imaginario futurista, ya instalado en el inconsciente colectivo, en un sistema de producción en cadena. Un ejemplo de ese primer tipo de proyección lo encontramos en las fábulas arquitectónicas del colectivo Archigram. El segundo tipo corresponde al abastecimiento continuo, en todos los campos de producción, de los signos del desarrollo técnico-futuro procedentes de la carrera espacial y la metáfora tecnológica, un ingrediente éste último que actuaría sobre las posibilidades.

En 1965, el diseñador italiano Emilio Pucci recibió el encargo, por parte de la compañía aérea Braniff Airlines, de actualizar su línea de uniformes. Esa renovación, que se extendió también a la imagen corporativa global de la empresa, incluyendo los motivos impresos en sus aviones, estaba sostenida sobre la espátula de la cultura pop y los patrones de la vestimenta utilizada por la generación Ye-Ye.

Esas mismas referencias serían utilizados por otros diseñadores de la época en aplicación a otras compañías aéreas. Sin embargo, Pucci introduce complementos distintos, entre los que destacaría el Space bubble, un protector que debía cumplir la función de cubrir el tocado de las azafatas y recordaba, en su forma e intención, a la escafandra utilizada por los primeros astronautas. El Space Bubble plantea cuestiones que tienen que ver con la capacidad de ese ideal futurístico para encontrar correlaciones prácticas en la vida cotidiana. Valga señalar que el diseño de Pucci fue rechazado al mes de su utilización por su excasa opeatividad, pero quizá haya sido más relevante su significación estética al interpretar la emergencia de la era espacial.


 
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