sábado, 15 de septiembre de 2012

Musica, swing y era espacial


Bob Thompson

Entrada publicada originalmente en diciembre 2009 para el especial monográfico sobre retrofuturismo. En otra entrada titulada Música para ascensores se expone una reivindicación personal del hilo musical.


Al referirnos a la novedad conceptual que sostiene la era espacial desde el rasero musical, se ha de tener en cuenta la evolución de las bandas de swing tras su impacto en la década de los 30, es decir, las variaciones que fue sufriendo el jazz orquestal con el impulso de otros estilos como el be-bop, el cool y el hard-bop desde mediados de los 40 hasta finales de los 60, límite que abre sendas distintas al expandirse los deseos politico-musicales del free jazz y la absorción de otros géneros como el rock. Mientras en los años 30 el predominio del swing había estimulado una forma melódica que congregaba a las clases medias y altas alrededor de un salón de baile, con el relego de su influjo constitutivo tuvo la oportunidad de renovarse al incorporar nuevos sonidos y estilos a su partitura.

El denominado space age pop, género asociado a las perspectivas retrofuturistas de la sociedad de los años 50 y 60, parte de un concepto que sólo en apariencia constituye un modelo musical puro. Muy al contrario, su marca tonal y estilística está más cercana a experimentación híbrida, teniendo en cuenta que disminuye su densidad jazzística y concentra su novedad sonora en las alusiones al exotismo y las innovaciones en los sistemas de grabación. Sin embargo, conviene responder a las referencias, a saber, las señas que asocian un estilo procedente del easy-listening y el swing con las visiones futuristas. Su fijación podría atribuirse tanto a la fusión de sonidos exóticos como a un modo de interpretación. En ese sentido, la denominación general para definir el estilo, space age pop bachelor pad music, no deja de ser una abstracción que congrega diferentes subgéneros dentro del umbral de la experimentación llevada a cabo en el swing en los años 50, permeable a diferentes cadencias sonoras.


Juan García Esquivel

Las diferencias entre subgéneros como el bachelord pad music, el jet set pop, el swing exótico devivado del calypso, el mambo o la música oriental, el now sound, la música de Cocktail o el lounge, no quedan del todo clarificadas ante el mestizaje del que son objeto, pero en los matices es donde se reconoce la variable. Músicos, compositores y arreglistas imbuidos en ese contexto melódico articularon sonidos que no habían sido escuchados con anterioridad, lo cual vendría dado, entre otros propósitos, por el auge de la reverberación y la alta fidelidad pero también por el predominio de instrumentos que en las orquestas blancas de swing tenían un protagonismo limitado o habían sido colocados como fondo rítmico, flautas, timbales, bongos, órganos, vibráfonos, instrumentos que iban a organizar el conjunto sonoro asociado al espacio una década antes de que la popularización del sintetizador Moog expandiera el registro y precipitara el declive de tales subgéneros. Incluso la acústica del piano iba a consumar un acompañamiento acorde con efectos extraterritoriales.

Cabe preguntarse si músicos como Les Baxter, Ferrante & Teicher, García Esquivel, Bob Thompson o Dick Hyman, adscritos al space age pop en algún momento de sus carreras profesionales, eran conscientes del principio innovador de sus composiciones, tanto más cuando muchas de sus melodías iban a completar la programación del hilo musical, ese canal que en algún otro lugar hemos relacionado con la maximalización del confort a partir de la década de los 50; tanto más cuando su imbricación en el consumo de masas se habría de hacer patente ante su utilización en los mass media. Lo que parece claro es que los estilos vernáculos de la era espacial, además de indagar en ciertos aspectos experimentales, ofrecían también un modelo musical volcado al optimismo propio de la época.

 
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