miércoles, 10 de febrero de 2010

turmix surrealistic




La agitación estética a veces se muestra con la velocidad de las aspas de una turmix. Elzo Durt, diseñador y grafista belga, trocea el aparato ideológico y estilístico del pop y todos los saberes visuales de la sociedad de consumo de bajo-relieve, es decir, el cine de ciencia-ficción de serie B, el comix underground, la amalgama editorial del fanzine punk, la iconografía macabra procedente del punk, el humor negro que le vincularía al mundo ilustrado de Roland Topor, ciertos añadidos surrealistas heredados por la psicodelia norteamericana, el collage dadaísta y todas las secuelas imaginables de lo que en otro sitio hemos llamado cultura residual, aquellas manifestaciones del arte recluidas en reductos estéticos que confrotan su ideal con la hegemonia ideológica de los gustos sociales imperantes y formalizan vías alternativas al canon institucionalizado. El diseñador belga incorpora algunos signos de esa cultura, pero su tratamiento en el poster, el flyer o las portadas de discos adquiere sentido desde el uso de su bagaje personal.

Quizá el arte figurativo tenga hoy más preponderancia en el contexto de reproducción serial del diseño gráfico que en los formatos auráticos del lienzo. Lo que manifiesta Elzo Durt es la expresión del arte en la sociedad-pop sin que ello tenga que interpretarse con complejos.

 
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