lunes, 30 de agosto de 2010

ducha & hiperrealismo



El hiperrealismo siempre ha tenido, a pesar de sus detractores, cierto halo poético compensatorio. La objetividad retratada no es más que el camuflaje de una realidad observada con la vertiente de un ojo minucioso que aspira a la contemplación particular del mundo (urbano, por ejemplo Richard Estes). Alyssa Monk, una pintora de Nueva York que, sin eludir su deuda con la tradición hiperrealista norteamericana, aporta a sus obras una perspectiva participativa. Disecciona los reflejos de una cortina goteada (y aquí vuelve a aparecer Richard Estes) para inmiscuirse en los derroteros interiores de un personaje en primer plano.

 
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