miércoles, 6 de junio de 2012

no me llames jackie




Si en el nombre está la incógnita, asegura el trazo. Esto es lo que parece explicar Tim Lane en sus ilustraciones. No porque debamos contemplarlo con la nevera cerrada sino porque su obra, publicada en una parte en periódicos y revistas de prestigio como New York Times, Rolling Stone Magazine, Wall Street Journal o The Village Voice, arremete contra la herencia. La herencia norteamericana, para ser exactos. Casi en la misma proporción en que sus historias breves, recogidas bajo el título de Abandoned cars, se abastecen del ambiente de una generación post-underground en lo gráfico y más meticulosa en lo narrativo.

Su ilustración, tanto así cuando se dispone a hacer el recetario en la viñeta, muestra su diversidad estilística a partir de los temas y formatos que esté tratantando. Pero al margen de sus influencias asimiladas a través de la historia del cómic, también está la pauta que le otorga a la literatura norteamericana: Jim Thompson, John Fante, Raymond Chandler, Dashiell Hammet, Raymond Carver o Dennis Johnson, entre otros tantos que se ubican en los márgenes de los estilos de vida convencionales y optan por vidas de carretera.

 
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