viernes, 1 de octubre de 2010

billy & hells


Finalmente, la fotografía ha terminado por emular a la pintura. Como si la maquina nunca hubiera existido, la maniobra vuelve a las fuentes para reivindicar en la imagen la paleta impresionista del daguerrotipo. El efecto es de vuelta: el hiperrealismo radical de los años 70 había volcado sus metas en el acercamiento milimétrico al detalle para emparentarse a las destrezas que sin esfuerzo reflejaba el objetivo de la cámara fotográfica. Billy und Hells lo explican en los tonos de piel, pero también en las relaciones que establecen entre los colores. La gama lo dice todo.

 
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