miércoles, 30 de noviembre de 2011

funky



Los tres motores (tecnología, instituciones y valores) han creado un mundo internacional basado en el conocimiento. En este nuevo entorno la competición es total, personal y genérica. Dado que el conocimiento es esencial, todos competimos con todos. El genio ha salido de la lámpara y ya nadie lo puede volver a meter... No hay vuelta atrás. Y mientras la inmensa mayoria de la gente conoce que el genio está afuera, pocos tienen la suficiente perspicacia para convertir este reconocimiento en acción.

La libertad vuelve a estar en nuestras manos. Las instituciones solían trabajar para crear certidumbres. Ahora, las certidumbres desparecen. La lealtad ciega ha muerto. Ya no nos comprometemos de por vida a una institución, no importa lo que sea o lo que haga. Buscamos, comparamos y compramos. La afiliciación vitalicia ha muerto, sea un partido político, a una relación, a un club de fans, a ua empresa o a un país. Tenemos una relación más promiscua con las instituciones, promiscuidad basada en la posibilidad de elección. Antes, la tecnología engendraba mecanización; hoy crea sistemas complejos. Antes los valores se construían alrededor de estructuras y expectativas claras; hoy, los valores son una fiesta ambulante a medida que nuestros sistemas de valores se liberalizan... Mañana despertaremos en un mundo en el que todos seremos conscientes de estar condenados a la libertad: libertad para elegir.


Extracto de Kjell Nordstrom & Jonas Ridderstrale, Funky Business Forever, 2007, pp.66-67

 
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