martes, 28 de febrero de 2012

la emergencia de los estilos subculturales juveniles en españa




Entre 1980 y 1985 el fotógrafo Miguel Trillo edita un fanzine llamado Rockocó. En seis números contempla los principales estilos urbanos que habían florecido en España desde finales de los 70. El mismo Trillo explica en una entrevista publicada en la revista 200 dias en Sing-Sing, posteriormente reeditada para este blog, el nacimiento del fanzine:

Nace como producto de una frustración. Había en 1980 una revista fotográfíca llamada Poptografía, que dirigía Miguel Oriola. A Oriola le presenté un portfolio que decidió publicarme en un número que se quedó en imprenta, porque nunca salió, pues Poptografía cerró. Yo me quedé tan frustrado que a aquellas fotos les añadí algunas más y lo convertí en un fanzine al que llamé Rockocó. Le puse nº 0 y lo titulé “Especial Movidas 1980”. Y quedó como un álbum de la nueva ola madrileña. Los únicos textos que había eran los de los pies de foto. Y no aparecía mi autoría, porque era una publicación sin depósito legal y demás. Y tenía el espíritu de los fanzines que empezaron a salir en Madrid, como 96 Lágrimas que sale también en esa primavera, unos días después del 23-F.



Al hilo del trabajo de Miguel Trillo y las observaciones registradas en tal entrevista, quisiera plantear el esquema de algunas hipótesis referentes a la aparición de los estilos subculturales juveniles en España.

1) Se produce un relevo generacional: surge una juventud ya alejada de las consignas ideológicas y políticas de los 70. Podria decirse que muchos de esos estilos subculturales reflejan a nivel estético-social el olvido de la política. El proceso de democratización iría verificando una nueva composición de la ciudadanía tanto en el sentido político como sociológico, una reestructuración de ese consumidor con lo social. La sociología de esa ciudadanía es sumamente compleja, pero se puede resumir en dos grupos: un sector progresista que llega a la transición al borde de la treintena que la protagoniza en el espacio político inmediatamente posterior, y un sector juvenil, que llega a la transición en la primera juventud y la protagoniza en lo social.

2) Las nuevas tramas musicales que van surgiendo (punk, rock macarra, rock duro, musica siniestra, tecno-pop, etc) se enfrentan a los modelos musicales de finales de los 60 (cancion protesta, musica de cantautor) y de los 70 (rock progresivo, rock andaluz, fenomeno fan, musica melódica, etc). Esa ruptura musical con el pasado precipita el estallido de nuevas formas expresivas en relación a la música y, por tanto, nuevos modelos estéticos. una manera distinta de enfrentarse a la sociedad de consumo.




3) La emergencia de esos nuevos estilos suponen una manera distinta de enfrentarse a la cultura hegémonica. Ya no es un enfrentamiento contestatario o político (en los términos propiciados por los progres de los 70 o ciertos sectores intelectualizados dentro del movimiento estudiantil), sino un enfrentamiento de baja intensidad que expresa el proceso de individualización y la aparición de una sociedad más heterogénea basada en el consumo. Cada estilo subcultural lo expresará de manera distinta. Por ejemplo, los Nuevos Románticos reproducen una ideología hedonista, fundamentada en el valor de lo puramente estético, un modelo de vida que tiende al escapismo. Los pijos expresan una nueva forma de consumo regido por el orden de los valores tradicionales heredados de los padres. El macarra, entre el rocker y la estética del delincuente juvenil, expresa la insatisfacción sociolaboral y económica producida desde la periferia de las ciudades.

4) La influencia de los medios de comunicación (a través de las revistas, los discos, las emisoras de radio libre, etc), cada vez más activos respecto a lo que estaba sucediendo sobre todo en el mundo anglosajón. Muchos modelos subculturales emergentes en la España de finales de los 70 y principios de los 80 responden al influjo de las corrientes musicales producidas en Inglaterra.

5) La formacion de nuevos espacios para el ocio, evocando del mismo modo una nueva manera de apropiación de la ciudad. Es una apropiación simbólica, manifestada sobre todo a través de ceremoniales sociales relacionados con la noche, el hedonismo, la diversión y la música. En esos años surge toda una red de bares y salas de conciertos que cobijan a esa juventud adscrita a algun modelo subcultural. El ejemplo más emblemático es Rockola, inaugurado en 1980.




6) Por ultimo, hemos de tener en cuenta que históricamente las subculturas juveniles aparecen ante la necesidad de reordenar el mundo y la experiencia bajo nuevos parámetros, en momentos precisos de cambio social. Aquí caben muchas matizaciones y no hay una explicación única, totalizadora, para describir la aparición de cada una de ellas. Esas subculturas, al menos en sus versiones originales, podían significar el reflejo de una reaccion a los conflictos de clase, a los conflictos (directos o internos) con los valores de la cultura parental, a las interacciones problemáticas con otros modelos étnicos (inmigración), a la problematización del medio social, etc. Cada subcultura intenta reconstruir el mundo de nuevo. Y ahí intervienen tres niveles: a) Bricolage: objetos y simbolos inconexos entre sí son recontextualizados para comunicar nuevos significados. b) Código moral-ideológico. c) Estética.

Las imagenes (escaneadas directamente de los originales) pertenecen a la revista Madrid me Mata, No. 14, febrero 1986, Rockocó: imágenes de cinco años de música y Madrid (1980-1984).

 
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