viernes, 1 de febrero de 2013

El punk en barcelona a principios de los años 80



Leyendo Harto de todo. Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979-1987. Un libro necesario. Magnifico. Rotundo. Documentado. Un trabajo que merece atención y tiempo, por lo que cuenta y por el ingente trabajo documental y gráfico que, unido a la oralidad de los protagonistas, resitúa el movimiento punk barcelonés de finales de los 70 y principios de los 80. Da volumen a una historia silenciada que va más allá de la propia subcultura. Siguiendo la estela de otros libros sobre el punk, especialmente Por favor, mátame: la historia oral del punk (Legs McNeil y Gillian McCain) y Tenemos la bomba de neutrones: la historia nunca contada del punk de Los Angeles (Marc Spitz y Brendan Mullen), profundiza en los motivos y las consecuencias, en la figuración del punk tamizada por la realidad transicional de los años 70, en el estilo fundacional y sus derivaciones hacia el Oi y el Hardcore. Si esos libros explican el punk (anglosajón) desde una coordenada estructural haciendo confluir voces dispares sobre un foco cronológico y temático, Harto de todo (Jordi Llansamá) privilegia la voz, es decir, a aquellos que protagonizaron su arranque y estado evolutivo. De esa oralidad podrían extraerse multiples conclusiones sociológicas, históricas y vivenciales. He aqui algunas.

Uno: la recepción del punk en Barcelona parte de una reacción espontánea al punk británico, reinterpretándolo desde un estado de ánimo suburbano y periférico. Dos: En un primer momento, se produce una difusión fragmentada, informal, apenas contrastada con los medios de comunicación de masas, una difusión de sus emblemas, hitos y leyendas focalizada en los círculos de relación íntima (amistades). Tres: el punk barcelonés explica, por otros medios, la intrahistoria de la introducción de la heroina en España. Cuatro: las drogas de farmacia (anfetamina y derivados) condicionan el tránsito del punk fundacional al hardcore. Cinco: se establece una relación paradójica entre el consumo y la percepción social de la heroína en el interior del grupo: al mismo tiempo que algunos de sus protagonistas se precipitan hacia su consumo, se aprecia un marcado rechazo social y psicológico enfrentado a su mitificación como elemento de estatus dentro del contexto del punk barcelonés. Seis: Contraposición entre el punk barcelones (critica radical de la sociedad, provocación, actitud radicalizada ante el sistema social, clases sociales suburbanas y obreras) y los vestigios del punk hecho en Madrid (pop, clases medias, hedonismo, colorismo, inserción en los medios). Siete: La derivación del punk originario a otros estilos (hardcore, ska, oi, etc.) se produce ante la necesidad de incluir otras corrientes de pensamiento social que terminan alejándose, en forma y contenido, del punk del 77. Ocho: en algunos casos (o muchos), la adscripción al punk supone una salida a la insatisfaccion socio-política, de tal forma que en tal subcultura se encuentran respuestas efectivas a la realidad del sujeto y sus circunstancias personales, históricas y sociológicas. Nueve: el fanzine y la radio libre se convierten en vehículos de comunicación informal, proporcionando una mayor visibilidad al contexto punk en un momento en que los medios solventes y la critica musical oficial apenas prestan atención al estallido de las subculturas en España y la emergencia de los nuevos espacios musicales. Es sintomático que una revista como Rock Espezial, curtida desde el 81 en la muestra de los estilos procedentes de la New Wave, marginaliza otras variedades underground y los reductos subculturales relacionados con la música en la España de principios de los 80, incluyendo el movimiento punk: se detienen, a excepción de casos aislados, en la parte más visible de la denominada movida madrileña. El fanzine cubre ese vacio, cumpliendo además la necesidad urgente de cohesionar un movimiento instalado en los pliegues del campo cultural.

ver también: dada / memoires / flyers & fanzines punk

 
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