jueves, 17 de noviembre de 2011

drama y felicidad de la cultura teddy boy





En 1996, el fotógrafo y cineasta Bruce Weber realiza un cortometraje sobre la cultura Teddy Boy, The Teddy Boys of the Edwardian Drape Society. En apenas cuatro minutos concentra todo el enigma vital de esa subcultura contraponiendo felicidad y drama, los subterfugios más primarios del estilo alternándose sobre aquella otra parte que, según entiende Weber, compromete al colectivo en una idea de la muerte heroica. La manera de mostrarlo tiene mucho que ver con los recursos que ya había utilizado en la película-documental Let's get lost (1988), un acercamiento subjetivo y personal a la biografía de Chet Baker, donde más que documentar la vida del trompetista busca la exigencia de una reescritura de los emblemas del jazz a través de sus propios filtros culturales.

En The Teddy Boys of the Edwardian Drape Society los hechos estéticos son subvertidos por la música de fondo, la emblemática interpretación que Maria Callas hizo de O mio babbino caro, de igual forma que en el trasfondo sonoro se introduce un elemento fundamental en la vivencia del estilo: la locomoción (coches, motos) es el modelo estético de la vida, pero también el vínculo que lo aprisiona en la tragedia. El relato se inicia con el sonido del motor de una moto. Este se va difuminando para dar paso al aria interpretada por Maria Callas, momento en que Weber escenifica una historia de amor y muerte utilizando los signos definitorios de una subcultura, y sin embargo.


 
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