lunes, 27 de agosto de 2012

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Las palabras ya no bastan, pero empiezan a ser tiempos de depuración. A escasos metros, cualquier panfleto autobiográfico podría convertirse en una fuente de discrepancias entre la realidad y el sueño. Esto en el resumen, porque ahora conviene no hacer demasiado caso a las palabras y centrar la mirada en otras pendientes. La página en Facebook de Así se fundó Carnaby Street funciona como una prolongación tanto del blog como de mi web profesional. Me sirve para avisar de las entradas que voy publicando en el blog o recordar que hubo otras, en otras fechas. Ultimamente también estoy ampliándola hacia contenidos nuevos que solo estarán disponibles en la propia página de Facebook. Algunas cosas. Breves. Curiosas. Escuetas por la frase o la imagen que provocan. Otra forma de decirlo era advertir que cada momento se define en los detalles. Cuando sucede, siempre me acuerdo de aquella canción de Lucio Battisti, Si viaggiare, en la que el ritmo ofrece coraje, un horizonte: e tornare a viaggiare e di notte con i fari illuminare chiaramente la strada per saper dove andare. Hay otros momentos igual de luminosos, porque para escuchar una canción no hace falta mucho, no, pero llevarla al lugar puede ocupar toda la vida. Lo recuerdo en otra canción de Battisti, La collina dei ciliegi, cuando por la colina repiensa la solución, la ofrece:

E se davvero tu vuoi vivere una vita luminosa e più fragrante
cancella col coraggio quella supplica dagli occhi
troppo spesso la saggezza è solamente la prudenza più stagnante
e quasi sempre dietro la collina è il sole
.

Joder, eso me recuerda a otros cantantes italianos. Domenico Modugno. Tanto como afirmar que hubo un momento en que la canción napolitana encontró una via de escape hacia la modernidad. No sólo Modugno, pero en él la canción moderna italina alcanza crédito y consistencia. Por eso tambien podría decirse que en esa página van a leerse o verse cosas tan dispares como aquella frase de Hannah Arednt en la que (ya en 1945) nos avisaba de que la sociedad de cada época, a través del desempleo, frustra al hombre humilde en su actividad normal diaria y en su autorrespeto, le prepara para ese último estadio en el que asumirá sin rechistar cualquier función, incluso la de verdugo. Eso junto a otros retales para amenizar el baile, los días, el calor. Hay que practicarlo. Una pequeña explicación visual sobre la influencia de Richard Neutra y el innovador Programa de viviendas "Case Study House" en la arquitectura contemporánea actual puede resultar el camino idóneo hacia unas vacaciones de ensueño. Las clases medias lo esperan con destreza, pues en su inconsciente saben que en la orilla de cualquier playa la arena también sirve para construir castillos. En su defecto, siempre se puede acudir a las utopías-pop de los años 60 (sobre este tema estoy trabajando a fondo). Hay más, cosas que aqui no van a estar. Portadas y páginas interiores de fanzines ingleses y españoles, fotos, signos visuales que podrían avisarnos de algo quizá aún no resulto y que busca su masa crítica. Cosas. La relación entre la fotografía de Jennifer Greenburg, Steve Schofield y Cédric Delsaux parece avisarnos de una tendencia más mental que mercadotécnica para reunir en un mismo cuadro realidad y ficción. Quizá el caso en que Milan Kundera fue objeto de las infamias de un periódico checo, en 2008, puede ser un motivo suficiente para esclarecer una moral fuerte, en tiempos en que mucha gente que hoy critica el estado de cosas hará uso de la pleitesía y la reverencia al poder financiero cuando se les presente la ocasión. Pero para inmunizarse basta con habitar los dibujos de José Luis Micó "Lou" o los mundos perdidos de Julien Pacaud. A fin de cuentas, todos venimos de algún pueblo, grande o pequeño. Lo malo es olvidarlo. Lo difícil es encontrar una pedanía que conmueva.

 
Copyright © 2007-2016 . Asi se fundó Carnaby Street . Javier M. Reguera