lunes, 24 de septiembre de 2012

Pliegos + Extractos del Cuaderno de Dublin*

* Las imágenes (en papel fotográfico) incluidas en el Cuaderno son pruebas de laboratorio utilizadas en su momento a nivel informativo para posteriores copias finales. Todas las fotografías están hechas con cámaras analógicas: Nikon F70 y FED 2 (replica de la Leica fabricada en Ucrania). Peliculas: Kodak Tri-X 400 y Kodak T-Max.









Imaginar y recordar
se superponen y confunden;
pueblan, entrelazados, un instante
vacío con idéntica emoción.


José Hierro, "Teoría y alucinación de Dublín", El Libro de las Alucinaciones (1964)


En cada fotografía se me presenta un dilema de difícil resolución. No es tan solo un estallido o el alborozo de un instante que exige participación y concordia, pero en lo que respecta a los resultados hay muchas cosas que se me escapan ¿Qué tipo de ciudad podía ser Dublín? En cualquier caso, la ciudad es una abstracción que contiene elementos dispersos sobre los cuales extraer algo más que una verdad hegemónica. Sin embargo, evito el otro lado, ser pretencioso con el ideal que la ciudad expone. La exposición depende del punto de vista, de sus planos y contraplanos. Es una cuestión de elección, de oposiciones y empatías que yo, como sujeto activo, transeúnte de esta ciudad, he de tomar como un motivo, un estímulo que medie entre lo que quisiera representar de la ciudad y la ciudad misma (Hoja num. 16)

¿Cómo explicar el auge migratorio sin ambientar primero los conflictos de clase y colocar cada figura en su contexto correspondiente? Rechazar la vía sociológica sin renunciar a ciertos componentes del realismo que contextualicen las formas simbólicas de la ciudad… Las figuras sociales se comportan de modo extraño en el interior de las fotografías. Viven por sí mismas e intentan rebelarse contra lo que son, pero el rostro siempre nos dirá cuál es el ideal y qué los deseos (Hoja num.12)

En alguna parte ya escribí algo en relación a cómo los niños hacen uso del espacio urbano. Tal diatriba ofrece cuestiones destacadas. Mientras los niños pertenecientes a clases sociales más desfavorecidas utilizan su habitat de manera indiscriminada, subvirtiendo y transformando sus usos públicos hasta transgredir la regla básica establecida, los niños de clase media acomodada circunscriben sus juegos a aquellos lugares reglamentados para tal ocasión (parques, escuelas, patio trasero). Las transgresiones del espacio público mediante una utilización no estipulada por la norma modifica no sólo sus funciones, también los transforma en lugares simbólicos. Por tanto, puede afirmarse que la subversión del espacio urbano provoca su simbolización. Niños de Summerhill o Ballymun que, mediante el juego y el uso del mobiliario urbano, transgreden las funciones del espacio para convertirlos en lugares donde media lo agreste, aquello que pudiera des-institucionalizarse (Hoja num.11)

 
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