domingo, 27 de enero de 2013

El desencanto (ideológico) hacia la posmodernidad


Retrato de Fernado Savater realizado por Ouka Lele para la portada de La Luna de Madrid No. 15 marzo 1985

Breve extracto de La Luna de Madrid: la expresión periodística de la movida madrileña y la formación iconográfica del cambio cultural a principios de los años 80.

Otras personalidades harían acto de presencia en esa galería de náufragos, pero lo que a fin de cuentas puede deducirse de ella, y, correlativamente, de la propia posición ecléctico-intelectual de La luna de Madrid, es la desubicación del intelectual procedente de generaciones anteriores, formados en la oposición al franquismo u otras batallas sociales. La revista recrea con cada número una imagen de esa descomposición y lo agrega a su conglomerado iconográfico sobre la actualidad sin renunciar a la representación del náufrago (Umbral, García Calvo, Castellano, Sastre, etc.) como figura de referencia.

El desencanto, como actitud ideológica, responde a un paradigma de la Transición Democrática que en los años 80 desembocará en un tipo de intelectual constituido en la fenomenología de la posmodernidad, alejado de las aspiraciones de intervenir directamente en lo político. En ese sentido, la reposición del pasado sólo se hace presencia como proyecto fracasado, pero la revista encuentra en una generación intermedia la proyección adecuada a las nuevas demandas crítico-culturales. Dos ejemplos de ello serían los filósofos Jorge Lozano y Fernando Savater. No son los únicos, aunque La Luna de Madrid los tomará como un anclaje de una parte del universo intelectual que, como Lyotard y Baudrillard en Francia, estaban realizando su tarea sobre el presente, aplicado a la situación española. Lozano parte de la idea de Jean Baudrillard, citada por él mismo en una entrevista publicada en La Luna de Madrid según la cual “hoy no hay teoría capaz de explicar ciertas prácticas”.

Si la gran teoría iba a ser sustituida por las terminologías de la posmodernidad (indiferencia, simulación, fragmento, apropiación, historicismo, pastiche, etc), la directiva filosófica de Lozano pasa por el estudio de la “interacción en un encuentro” vista desde un modelo microsociológico. Fernando Savater, por su parte, realiza ese encuentro en la práctica de una filosofía sintonizada con el pulso vital de la calle. Esa descripción sería planteada en la entrevista que la revista le había hecho para el número de marzo de 1985, donde Savater asume el papel de filósofo-portavoz ubicado en el espacio público a través de una nueva posición social, la del intelectual mediático. Ambos filósofos se definen como un nuevo tipo de intelectual que se desprende de la gran teoría y retoma el fragmento y la banalidad como materia de reflexión.

 
Copyright © 2007-2016 . Asi se fundó Carnaby Street . Javier M. Reguera