viernes, 22 de marzo de 2013

Aprendiendo de Las Vegas: la inclusion y el orden dificil



Hace unas semanas una empresa me encargó un estudio sobre seguridad en plataformas online, con más detalle, un análisis semiótico sobre símbolos, iconos y mensajes relacionados con las seguridad incluidos en portales online, redes sociales, webs de compra, etc. Eso me llevó no sólo a repasar algunos libros de semiótica sino también otros tantos que se ocupan de un modo u otro de establecer análisis simbólicos sobre temas dispares. Entre ellos, dos libros de arquitectura que, cada cual a su manera, van más allá del formalismo material y se inmiscuyen en las rendijas de dos ciudades: Delirio de Nueva York (Rem Koolhas, 1978) y Aprendiendo de Las Vegas (Robert Venturi, 1977). Curiosamente, ambos se publicarían en la misma época con fines bien distintos. Incluyo un breve fragmento del segundo, donde se pone en juego la dificultad de visualizar el orden en un entramado que en apariencia ejercita su fuerza hacia el caos y el ruido. En realidad, no se trata de un libro sobre Las Vegas, sino de un libro sobre la simbología de la forma arquitectónica tomando como base dicha ciudad. Los estudios de tendencias también requieren de ese tipo de análisis: sacar a superficie el orden oculto de las cosas.


Según Henri Bergson, el desorden es un orden que no podemos ver. El orden que emerge del Strip es complejo. No es el orden rígido y fácil del proyecto de renovación urbana o diseño total a la moda en las megaestructuras. Muy al contrario, es la manifestación de una tendencia opuesta dentro de la teoría arquitectónica... El orden del Strip no excluye, sino que incluye. Incluye a todos los niveles, desde la mezcolanza de usos del suelo aparentemente incongruentes hasta la mezcolanza de medios publicitarios aparentemente incongruentes más un sistema de motivos de restaurante neo-organicistas o neo-wrightianos en vulgar formica. No es un orden dominado por el experto y fácil para el ojo. El ojo en movimiento en un cuerpo en movimiento tiene que esforzarse por captar e interpretar una gran variedad de órdenes cambiantes y yuxtapuestos, parecidos a las configuraciones variables de la pintura de Victor Vasarely. Esta es la unidad que mantiene, pero sólo mantiene un control sobre los elementos contradictorios que la componen. El caos está muy cerca. Su proximidad y el deseo de evitarlo da fuerza.

Extracto de Robert Venturi, Apendiendo de Las Vegas, GG, 2008 (1977), pp.78-79.

 
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