sábado, 13 de febrero de 2016

Efímero, principio y fin de una marca



En los Cuatro Cuartetos, T.S. Eliot retoma el tema de la destrucción como un ciclo inevitable que ha de convertir la ceniza en nuevos materiales. El principio contiene el movimiento hacia ese punto donde todo habría de terminar, pero el transcurso demuestra que poner fecha a ese momento exige reinventar cada instante como si ya no hubiera donde mirar, nada sino el presente en que suceden las cosas.

En mi comienzo está mi fin, en sucesión se levantan y caen casas,
se desmoronan, se extienden, se las retira, se las destruye, se las restaura,
o en su lugar hay un campo abierto, o una fábrica, o una circunvalación.
Vieja piedra para edificio nuevo, vieja madera para hogueras nuevas...


Cualquier marca o producto (no importa en qué sector comercial y económico se ubiquen) se crea con la voluntad de perpetuarse en el tiempo, en el mercado, expandirse o desplazarse, posicionarse o distribuir sus atributos y cualidades en nuevos emplazamientos de mercado. Tradicionalmente, la expansión y el crecimiento se erigen como modelos estratégicos que connotan, para muchas empresas o marcas, la única vía posible hacia supervivencia. Pero en el concepto se da algo más: el ansia por eternizarse. Y sin embargo en los últimos tiempos se está produciendo también una contra-tendencia que incorpora lo perecedero como valor estratégico. Un ejemplo. Efímero es una marca de camisetas que tiene la peculiaridad de enmarcarse en un trayecto empresarial que se inicia en 2013 y terminará en 2017. Principio y fin. La marca tendrá un total de cinco colecciones (una por año), cada una de ellas con un tema central.


Ilustraciones para las camisetas de la colección 2013

El video que presenta el proyecto expresa de manera concisa, visualmente, el sentido de la marca, su imagen representativa: flores que brotan, se desarrollan y mueren. En consonancia con esa idea, se muestra un nuevo formato de marca: todo queda reglado por el tiempo, un tiempo limitado en el que la intención no es persistir sino construir un concepto comercial y artístico exclusivo entorno a la volatilidad de la vida. Esa tendencia está igualmente conectada con un tiempo social crítico, para aceptar que la movilidad o la mutación también congregan la posibilidad de una desaparición inminente. Desde ese punto de vista, fechar el final puede significar una manera distinta de acometer un proyecto empresarial que asume el valor de la pérdida sin tener que renunciar a lo creado.

 
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