jueves, 18 de febrero de 2016

Jennifer Greenburg: rockabillies y vidas domesticas. Notas sueltas (III) de las clases impartidas en la asignatura «Sociología e ideología de la imagen» del «Master Photoalicante 2015-2016» de fotografía (Escuela Mistos, Alicante)


Nashvilee, TN, 2004

Jennifer Greenburg (1977) inicia en 2001 un proyecto sobre la subcultura rockabilly (con el título homónimo de «The Rockabillies») que se desvía de los lugares comunes, más identificados con ese grupo, para representarlos en el espacio doméstico. El foco principal atestigua un hecho evolutivo: cómo sobrevive la subcultura en una edad ya adulta. Todos los protagonistas se sitúan en una franja de edad intermedia, entre los 35 y 50 años aproximadamente. Ya no se produce una expresión de lo juvenil, tan común en la fenomenología general de las subculturas. Todos los protagonistas se sitúan en su propio entorno cotidiano, y algunos de ellos aparecen con su familia e hijos. Se enfatiza los vestigios de la subcultura a partir de la distancia interpuesta respecto a los resortes de la vivencia adolescente o juvenil, en el contexto explícito de los modos de vida americano de la clase media.

A partir de esa idea podemos extraer algunas características del trabajo de Greenburg. En primer lugar, predomina el retrato personal o familiar. Y algunas imágenes parecen simular escenas cotidianas (una familia viendo la televisión, una mujer en su tocador). La decoración, el espacio interior doméstico, adquiere tanto protagonismo como la figura humana. En cierta manera, nos habla de cómo ha pervivido el estilo y se inflitra, en la mayoría de los casos, en un estilo de vida acomodado. Se trata de espacios familiares, tranquilos. Se rompe el vínculo con las formas de rebeldía propias de las subculturas juveniles.


Itasca, IL 2004 + Chicago, IL 2003

Desde el punto de vista de las representaciones sociales: el espacio vital, doméstico, se convierte en un lugar para la escenificación de la sociedad de consumo y estilística de los años 50. Con esto no quiere decirse que los protagonistas no vivan ese espacio decorativo como algo real y auténtico, sino que esa decoración no es propia de la subcultura rockabilly en sentido estricto. Más bien se recogen y asumen formas estéticas híbridas localizadas en la década de los años 50, momento en que el rockabilly emerge de manera muy variada. En las imágenes, se trata de un espacio de representación vintage o retro. A veces, una mezcla de ambos.

La diferencia entre lo «retro» y «vintage» puede parecer algo difusa (sin embargo). Lo «retro» trata objetos que evocan una época pasada concreta (su diseño, formas, funciones, estética), pero son objetos que no pertenecen a ella y, por tanto, no están diseñados ni fabricados en ese momento. Simplemente emplean la estética de otras épocas o décadas tratando de apelar, por ejemplo, a la identificación, a la nostalgia, al valor cualitativo del uso, etc. Una evocación, quizá, de nuestra propia identidad, gustos y sistema de creencias. El «vintage» hace referencia directa al pasado a través de prendas, objetos o conjunto de productos que fueron diseñados y fabricados en la época a la que pertenece su estilística original.


Indianapolis, IN, 2003 + St. Charles, IL 2004 + Detroit, MI, 2003 + Las Vegas, NV, 2009

Esa diferencia podría matizarse. Es compleja. Pero en lo que nos interesa, las imágenes funcionan a partir de dos niveles de enunciación distintos: 1) El modelo subcultural rockabilly impreso, sobre todo, en las figuras. En algunos casos sólo se aprecian vestigios, un rastro casi difuminado que ha ido borrando los símbolos y formas estéticas más fuertes del estilo subcultural, con el paso del tiempo o, simplemente, quizá, con los cambios en el modo de vida. En otros casos, la presencia del estilo es más patente. 2) Un segundo nivel lo proporciona la relación artificial entre el modelo subcultural rockabilly y la cultura visual y estética de los años 50. Aquí «artificial» no está dicho de un modo despectivo. Simplemente, quiere decir que ese modelo visual, la decoración, los objetos, etc, no son identificativos del rockabilly, sino de una época.

Lo que el trabajo de Jennifer Greenburg transmite es la vivencia de una cultura visual concreta, localizada en una década determinada. Una cultura que es depositada sobre el cuerpo subcultural del rockabilly contemporáneo, a veces expresada como un rastro débil, otras de una forma más patente y fuerte. Todo ello expresado en el entorno vital doméstico.


Detroit, MI, 2003

Un ejemplo ilustrativo de estas ideas. En esta última fotografía, advertimos un elemento decorativo predominante situado en la mesa: unas figuras totémicas. Esas figuras son un modelo representativo de lo que se denominó «Cultura Tiki», caracterizada por la introducción de todo el imaginario estético y simbólico de la Polinesia y el Pacífico en la cultura pop de Estados Unidos. Esa integración se produjo en los años 30, pero tuvo una gran presencia en los años 40 y 50, llegando hasta la década siguiente. Cultura que se aplicaría a ámbitos de consumo muy diversos: decoración y arquitectura, ritmos musicales, diseño industrial y gráfico, objetos, gastronomía y cocktails, etc. Sin embargo, no existe relación alguna, concluyente, entre la «Cultura Tiki» y el estilo rockabilly. Simplemente, son formas estéticas coetáneas, que conviven y forman parte de un mismo sistema iconográfico general, embebido en una época concreta.


Les Baxter. Ritual of the Savage (1952) + Webley Edwards. Exotic Instrumentals (1961). Ejemplos de la «Cultura Tiki» aplicada al diseño de portadas de discos en los años 50-60.

 
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