martes, 9 de febrero de 2016

Vivian Maier y el autorretrato. Notas sueltas (II) de las clases impartidas en la asignatura «Sociología e ideología de la imagen» del «Master Photoalicante 2015-2016» de fotografía (Escuela Mistos, Alicante)


Vivian Maier. 1954. New York

Una parte importante del trabajo de Vivian Maier se centra en el autorretrato. En ellos siempre está presente la ciudad, o porciones de la realidad urbana, la calle. Todos sus autorretratos responden a un reflejo de sí misma, ya sea a través de un escaparate, un espejo, etc. También utiliza la sombra como medio de representación. Estas dos imágenes son muy similares: plano medio, mirando de frente a un escaparate, con la cámara pegada al cuerpo por encima de la cintura. Sin embargo, su valor organizativo las hace muy distintas. Aunque ambas refuerzan las zonas sombreadas, en la segunda la sombra es mucho más pronunciada. Divide su cuerpo y rostro en dos, dos partes de una misma realidad. Ese detalle lo cambia todo. Significados: ¿una mujer dividida? ¿enfrentada a sí misma? Se pueden dar múltiples lecturas. Lo importante aquí es que los pequeños cambios en el orden o en la magnitud de algún elemento cambia por completo el resultado. La ciudad participa del autorretrato de un modo activo. La obra fotográfica de Vivian Maier participa de esa idea, tan presente en la filosofía moderna, del creador como paseante.


Vivian Maier. 1954. New York

Sus autorretratos son innovadores desde el punto de vista del lenguaje fotográfico. No se trata tanto de un modelo de autorrepresentación como una manera de sacar a superficie la complejidad de la realidad social y urbana. Del mismo modo, se produce una vinculación precisa entre la realidad exterior y la vivencia íntima. En este caso, su figura se incrusta en un plano añadido, un plano superpuesto, inesperado (el espejo). Dos espacios de representación: la escena puramente urbana y la realidad construida a través del espejo.


Vivian Maier. 1954. New York

También realizó un conjunto de autorretratos en los que su propia sombra se convertía en el tema principal. En algunos de ellos, la sombra abarca prácticamente la totalidad del espacio de la imagen. Sin embargo, éste nos interesa en la relación que establece entre el espacio urbano y su sombra proyectada en la fachada. La composición subraya la intención: una ciudad fantasmagórica.


Vivian Maier. 1976. New York

La composición del autorretrato se hace aún más compleja. Introduce en una mismo espacio de representación dos elementos igual de complejos, elementos característicos en su trabajo: el espejo y el escaparate. El espacio de la imagen parece estar compuesto por cuatro planos distintos, superpuestos. Los dos planos principales, que serían los que incluyen la figura autorretratada de Maier, están construidos por un espejo y un escaparate. Por un lado, el espejo nos advierte de un interior, mientras que los reflejos del escaparate proyectan el exterior. De nuevo, se advierte una visión dialéctica: la realidad íntima y psicológica confrontada a un fragmento de la realidad exterior, urbana.

 
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