El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


viernes, 30 de marzo de 2007

el caracol del faro (II)

caracol faro1
[Diseño: Javier Reguera]

El Caracol del Faro es un proyecto personal, una revista literaria en la que el grafismo de cada página adquiere tanta importancia como la letra reproducida, poemas o textos de escritores reconocidos.

jueves, 29 de marzo de 2007

dario villalba, el limite radical



El Centro de Arte Reina Sofía ha iniciado una retrospectiva sobre la obra de Darío Villalba (San Sebastian, 1939), uno de los artistas españoles más influyentes y valorados de la última décadas. Como si un umbral infinito fuera a abrirse al otro lado de nuestros ojos, la ira expresiva de Villalba nos fuerza a despojarnos del acomodo para hacernos traspasar el lugar más radical de lo humano. Su indagación sobre el lenguaje de las vanguardias le ha llevado a combinar la imagen fotográfica y un expresionismo pictórico en el que el lienzo adquiere la forma de un inmenso hueco amueblado con presencias, miradas y gestos. Es la atracción hacia un límite desconocido.

Via: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia.

La web Ciudad de la pintura ofrece una amplia muestra de su obra.

miércoles, 28 de marzo de 2007

blade runner revisitado


Blade Runner (Ridley Scott, 1982) es más que una película de culto. Con los años, ha ido adquiriendo la tonalidad de un ensayo sobre la sociedad actual y la ubicación moral del ser humano en contextos tecnológicos. Su poética contrasta con el optimismo digital que hoy en día persiste en inflar la vida cotidiana con artefactos imposibles, supuestamente construidos para rellenar los recovecos de la felicidad social; pero en la mezcolanza de sus calles repletas de transeúntes que no encuentran el lugar apropiado hay también un breve momento para una diáspora hacia la esperanza.

Sigo el camino de Blade Runner por la red y me encuentro con un proyecto que, al parecer, se propone hacer una relectura de la película. El ilustrador y diseñador Miguel Angel Lacal ha iniciado un álbum, Animal runner, que recrea ese mundo. De momento sólo podemos ver algunas pruebas y viñetas, sin embargo en sus páginas ya se vislumbra una factura y un trazo de dibujo magníficos.

Un itinerario para conocer más detalles sobre esta película emblemática:
Los Angeles 2019
The online Blade Runner Fan club and Museum

martes, 27 de marzo de 2007

teddy boys y revival, la construccion de la identidad


Chris Steele-Perkins | Eric Refner

Muchos movimientos juveniles históricos han vivido en algún u otro momento un revival, o sea la recuperación de su estética y parámetros ideológicos sin apenas una conexión real con la sociedad a la que pertenecen sus nuevos miembros. El revival es por definición un fenómeno descontextualizado que integra, en las formas que pretende recuperar, el pastiche, lo camp y cierta ambivalencia cultural, un sentido de la identidad que el grupo ha de aceptar como un dogma más o menos elástico, recibido a través de los productos culturales originales, discos, películas, grupos musicales, etc. El origen de los Teddy Boys como movimiento juvenil se remonta a la Inglaterra de principios de los años 50, pero sus continuas revisiones y revivals desde los años 60 con la transformación de muchos de sus adeptos a la cultura rocker y desde los años 70 mediante una nueva eclosión del rockabilly hace pensar que el otro lado de la carretera sobrevive como producto cultural sin contexto o identidad mediatizada por el peso histórico de sus posibles estéticas.

Teddy boys de principios de los 50 que viven las frustraciones postbélicas de la II Guerra Mundial al amparo del rock 'n roll norteamericano. Nacidos en el seno de la clase trabajadora, esa frustración también se expresa en la adopción de elementos de distinción a través de la vestimenta, la chaqueta de medio cuerpo inspirada en la moda eduardiana de principios del siglo XX, los brothel creepers, los estilos de peinado tipo quiff, pompadour y flattop, todo un elenco de avalorios dispuestos como registros de identidad. La adscripción incondicional al grupo es el elemento que unifica los demás y alimenta una nueva forma de conducta juvenil. Los Teddy Boys en los 50, el movimiento rocker en los 60, el revisionismo rockabilly en los 70 y las continuas variaciones sobre las formas diversas del rock & roll, son la evidencia de una comunidad que busca su identidad en medio del inconformismo social.

Ante ese marasmo juvenil, en enero de 1955, el director de cine Ken Russell realizó un reportaje fotográfico sobre las teddy girls londinenses del East End.
Añado un artículo sobre las teddy girl con fotografías de Ken Russell.

Chris Steele-Perkins, fotógrafo de la Agencia Magnum, documentó a finales de los 70 la cultura Teddy Boy. Su libro The Teds (1979) ofrece material fotográfico de sobra para comprender las motivaciones sociales y estéticas de este movimiento juvenil.

Eric Refner, por su parte, realizó en 2002-2003 un reportaje en la misma línea documental que Steele-Perkins, enfocado concretamente al encuentro anual de 50.000 rockabillies en la pequeña localidad inglesa Hemsby.


Ken Russell

Breve descripción de la cultura Teddy Boy y The Teddy Boy Movement
Web Black Cat Rockabilly

lunes, 26 de marzo de 2007

la vida suburbial y el sueño americano


La preferencia norteamericana por la vida en los suburbios residenciales se arraiga, desde las primeras décadas del siglo XX, en aquellas dimensiones culturales y psicológicas que ponen en relación la necesidad de construir espacios de seguridad en el entorno próximo, una ampliación de las posibilidades de satisfacción para la clase media, la formación de un urbanismo descentralizado capaz de recoger la esencia de los valores democráticos de la sociedad y la desconfianza en las políticas urbanas.

El trabajo fotográfico de Bill Owens sobre los suburbios estadounidenses, Suburbia, se centra en esa posibilidad. Editado en 1973, el libro compagina una descripción casi antropológica del espacio suburbial con una visión irónica de su estilo de vida, suponiendo un acercamiento modélico a la cultura de la clase media que desde los años 40 y 50 vendría a imponerse como el ideal de la satisfacción y el sueño de una vida nueva. Es la realización de la utopía social al alcance de una población mayoritaria que encuentra el comfort en el interior de una comunidad homogénea.

Una selección de fotografías de Suburbia podemos encontrarla en la web Suburbia by Bill Owens.

Entrevista a Bill Owens.

Andre Purcell proporciona interesantes anotaciones sobre el libro.

domingo, 25 de marzo de 2007

françoise hardy ye-ye

En breve, Así se fundo Carnaby Street comenzará un pequeño monográfico sobre el movimiento ye-ye y sus repercusiones en España.

La música ye-ye ha sido calificada como un estilo cercano a lo naif, sujeto a un mensaje sin contenido social. No obstante, nuestro punto de partida se basará en la premisa contraria. Intentará mostrar su influencia en las transformaciones de los modelos femeninos años antes de producirse las revoluciones juveniles de finales de los 60 y durante la eclosión de todo un compendio de movimientos de liberación, entre los que habría de contarse el feminismo. Con ello no se pretende establecer una equivalencia; lo que sí parece justo es ubicar la cultura ye-ye en el contexto de un cambio sociopolítico generalizado.

Como prólogo, les dejo con una de sus abanderadas, la cantante francesa Françoise Hardy. Si algo la caracteriza es que, a pesar de un inicio enmarcado en esa cultura, su figura trascendió los límites de sus estereotipos para convertirse en un icono de los 60. Lo que hubo detrás, una estética a la que se le uniría la liberación de las convenciones y una ampliación de la conducta social hasta ese momento restringida para la mujer, podrá verse en el especial música ye-ye.

En todo caso, vayan pasando y vean a Françoise Hardy en infinidad de portadas de revistas francesas, italianas, españolas y alemanas.

En la misma web, todo un arsenal de portadas de discos de cantantes que han versioneado temas de Françoise Hardy o han sido influidos-as por su música. Y publicidades y carteles variados sobre la cantante.

jueves, 22 de marzo de 2007

cronica sentimental de españa, una historia



Hoy, cuando aún persisto en el intento de almidonar mi doctorado con un relleno académico, pienso que la historia ya no la escriben los historiadores, y los sociólogos ya sólo acuden a las encuestas online para teorizar lo que está a este lado de la realidad. Los archivos unicamente los visitan los oftalmólogos y las anotaciones a pie de página parecen haberse convertido en un cúmulo de ácaros y polvo que nadie se molestaría en limpiar. Es entonces cuando recurro a la Crónica sentimental de España del heterodoxo y periodista Manuel Vazquez Montalbán para verlo una vez más montando su tríada-pop sobre lo que fue España de los años 40 a la inaudita felicidad de los 60.

Repaso sus metáforas y humorismos de cronista recién llegado a los vericuetos de la intrahistoria y me exigo un deleite más oportuno para mi propia textualidad. Pero ese artículo, publicado originalmente en la revista Triunfo en 1969, en cinco entregas, trae y lleva más latido historiográfico y orquestación social que las documentadas ponencias de un grupito de académicos forcejeando con la palabra más sabia. La cuestión no termina ahí. Peor parece que los libros sobre temas históricos que más han vendido en los últimos tiempos sean los de uno de sus grandes manipuladores, Pio Moa [sólo nombrarlo me produce temblor], claro ejemplo de cómo los archivos históricos y la documentación elegida a dedo sirven para suplantar el rigor con un poco de demagogia e idología panfletaria en nombre de un estatua franquista. Pero de eso hay en todos los lados y en cualquier dirección del espectro ideológico podrán encontrar a alguien que, con sus notas a pie de página y una orla colgada al cuello, viene a demostrarnos que lo suyo es la historia definitiva.

La historiografía se ha convertido, especialmente en temas relacionados con la España contemporánea, en un apéndice de las políticas partidistas. Yo, sin embargo, prefiero acudir a Montalbán para hacerme una idea más veraz de lo que ha de ser la labor del historiador o del sociólogo. La lectura de su Crónica sentimental descubre que la portada de un disco, la disparidad de historias secretas que van dejando su estela en un canción o las nimiedades de aquellos productos culturales que podrían pasar desapercibidos, explican tanto mejor el espíritu de una época que las retroactivas disquisiciones de la historiografía académica sobre una pregunta que sólo inquieta a los partidos políticos: ¿Quien empezó la Guerra Civil? Y ahí siguen, para decirnos lo que es la historia y que los malos fueron los otros.

Mi más sincero respeto y admiración por Manuel Vázquez Montalbán [1939-2003]

Y, desde aquí, no puedo hacer otra cosa que recomendarles humildemente su Crónica sentimental de España.
I. Los años 40
II. Casi todo en technicolor
III. Cuando Di Stefano y Kubala llenaban los estadios.
IV. Los felices sesenta
V. American way of life

Lo encontrarán con más detalle en su web oficial y en su web oficiosa

domingo, 18 de marzo de 2007

edie sedgwick, la factory y una cancion de dylan al fondo

El único incoveniente de las biografías (c)orales es que, ante el pastiche de múltiples voces que van verbalizando al personaje central, la historia termina por tener infinidad de argumentos. En ese sentido, la de Edie Sedgwick no es distinta a otras, con la particularidad de que la trama va imponiendo el retrato de una época, los 60, expresado a través de una mujer que hizo de la autodestrucción personal su único bálsamo contra la tristeza y el abandono. La edición original (Jean Stein, 1982) la subtitula An american biography, y es posible que en ello pueda encontrarse el trasfondo de unos años que nos han llegado bajo el slogan de la felicidad absoluta y la orquestación del consumo como fin último de la realización social, siendo en realidad su reflejo mediático lo que sostiene esa iconografía.

Solo los mitos que mueren a destiempo dejan un cuerpo bello, pero aquellos que precipitan su final por el camino de la autoaniquilación ofrecen una belleza aún más imperecedera. La figura de Edie sedgwick es producto de esa época, y del contexto sibilino en que la Factory de Andy Warhol se esmeró por reinventar el proceso de producción de estrellas de celuloide bajo la factura de unas cuantas películas vanguardistas, la mayoría carentes de interés si no fuera porque son portadoras de una descripción, acaso especulativa, sobre la seminación del arte en la sociedad de consumo.

La Factory de Warhol no deja de ser un espacio espectral que, sin embargo, produjo momentos estimables, personajes únicos que alcanzaron su altura máxima entre las cuatro paredes del loft, algunas obras para colocar en la vitrinas del MoMa y un catálogo de superstars que, en la mayoría de los casos, han envejecido mal, tambien a destiempo. Pues solo sobrevive el mito, su aurea mediática, la belleza del instante anterior a la caída al precipicio. Edie Sedgwick ejemplica como nadie el proceso de producción de la Factory. Ella era la celebridad en su estado de gestación continua y Warhol el artífice de su forma definitiva, tal como hoy la visualizamos en las fotografías, en las películas y en su propia vida.

La Factory no fue distinta en eso a otras maquinarias de producción cultural. Lo que la distingue es su capacidad para establecer un vínculo formal entre el underground y los ambientes elististas del arte y la alta sociedad neoyorkina, (siendo Edie Sedgwick la principal introductora de Warhol en ese ambiente), y la conexión resultante con ambientes culturales de índole diversa. Así, el historiador Steven Watson, especializado en la dinámica de las vanguardias del siglo XX, ha realizado lo que él denomina un sociograma de la Factory en el que pueden verse los agentes que intervinieron en su gestación y desarrollo.


Lo que sigue es también el encuentro con la cultura musical, literaria y cinematográfica de los 60 y su efecto sobre la sociedad norteamericana, pero todo eso puede encontrarse en otros muchos sitios:

Steve Watson posee una web sobre la Factory que abarca sus años dorados: Factory made.

Otros lugares que ahondan en la producción cultural de la Factory y en la obra de Andy warhol: Warhol Stars, The Andy Warhol foundation, Warhol.


Sobre pop-art existen multitud de webs, pero en Ciudad de la pintura podemos encontrar un magnífico catálogo de obras de Andy Warhol y del pop-art como movimiento artístico.

Otras páginas relacionadas con la Factory y sus personajes estelares:

Gerard Malanga, cineasta y fotógrafo colaborador de warhol en el periodo de mayor esplendor de la Factory.
Edie sedgwick, web oficial.
Nat Finkelstein, fotógrafo vinculado a la Factory. En 2006 publica un libro dedicado a la figura de Edie Sedgwick, Edie Factory girl.
Edie Nation es una web dedicada a la figura de Sedgwick.

sábado, 17 de marzo de 2007

el caracol del faro (I)

caracol-faro2
[Diseño: Javier Reguera]

El Caracol del Faro es un proyecto personal, una revista literaria en la que el grafismo de cada página adquiere tanta importancia como la letra reproducida, poemas o textos de escritores reconocidos.

viernes, 16 de marzo de 2007

de una niña de provincias que se vino a vivir en un chagall



Desconozco si Arthur Rimbaud, Andre Breton, Garcilaso, Saint-John Perse, Rainer Maria Rilke, Virginia Woolf y García Lorca, podrían convivir juntos en un mismo poema, pero la primera vez que leí a Blanca Andreu descubrí que ella poseía el verso preciso para hacerlos habitar al menos las mismas palabras. Blanca Andreu apareció en el panorama poético español en 1980 con un libro sorprendente, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, poemario que ganó el premio Adonais y supuso un auténtico revulsivo cultural y generacional en la poesía de la época. A contracorriente de la vertiente mayoritaria de la poesía española del momento (aún hoy en activo), la cual tendía a prolongar hasta la extenuación los logros de los poetas de la experiencia de la generación del 50, De una niña de provincias parte de un surrealismo verbal que devolvía al verso la potencia de la imagen creada. Es probable que tal figuración del creacionismo, tan cercana en algunos aspectos a Vicente Huidobro, esté hecha de otros sueños y mobiliarios, pero en ellos el Yo del relato propicia su propio destino. Y lo celebra.

Yo te di huesos...

Los muertos odian el número dos.
F. G. Lorca


Yo te di huesos de palomas rojas
de palomas que alientan dentro de los rasguños
desdeñoso licor de herida
pequeño peldaño de muerte

Atrapé las palomas que habitaban en la sangre alterada de los
niños perversos
robé vuelos morados
vuelos de adelfa y alarido
vuelos de arteria y arañazo
espejos
fiestas
del jacinto del sur

Yo te di huesos de palomas muy pequeñas
astrolabios de tierno esqueleto
guías luciérnagas y otras luces nerviosas
para que oyeras cómo el fósforo declama los viejos versos
del número par
para anclarte a mi noche
para anclarte a mi noche con la cal delicada

Yo te di huesos
anclas pequeñitas
para que te encallaras en la sal de las puertas
y dije las palabras que así existen
filtros de Melibea
brujas líquidas
o la voz fuerte de Rilke el poeta:
retenle
sí retenle.

(B. Andreu, De una niña de provincias que se vino a vivir en un chagall)


La poeta escribió en otro libro: Soy de una generación que soy yo sola. Y así es: a pesar de ser la poeta más imitada de la década de los 80, permaneció en solitario porque sus poemas aún hoy siguen siendo intransferibles. Creó un Chagall con la palabra, con la sintaxis, un universo a la medida de sus metáforas.

miércoles, 14 de marzo de 2007

C y erwin olaf



Erwin Olaf (1959) publica en el último número de C International Photo Magazine, esa revista que por donde la agarres se ha convertido ya en un objeto de culto para mirar una y otra vez hasta que se te caigan las pestañas, aunque nunca sabremos si se trata realmente de un magazine o de una galería de arte en formato de libro, con sus ventanales, paneles y luminotecnia expuesta para realzar cada imagen. La cuestión es que C rebosa calidad por cualquier lado, y no hay más que ojear su índice para darse cuenta que cada fotografía editada no está ahí por casualidad. Erwin Olaf es un ejemplo de ello, un fotógrafo holandés con una inventiva estética variada en la que predomina cierto barroquismo y complejidad compositiva. Son, sin embargo, sus imágenes aparentemente más sencillas las que mayor interés tienen, las correspondientes a sus series Rain (2004) y Hope (2005). Bien pudiera decirse que lo que ha creado es una escenografía para los misterios de la vida cotidiana, una oficina, un cuadrilátero, un pasillo, una cocina, y todas las extrañas maneras que tiene el ser humano de mirar a ambos lados.

martes, 13 de marzo de 2007

tom waits, de la tradición a la vanguardia



A pesar de su firme instalación en la cultura popular norteamericana, Tom Waits no ha renunciado nunca a restaurar sus sonidos con nuevas formas e instrumentos. Ese espíritu innovador le ha llevado a recorrer un amplio espectro musical que no se detiene en las reglas del rock autóctono. Más bien, su carrera es una investigación y reconstrucción continua de esa cultura por otros medios, es decir, aplicando estilos diversos de tradiciones ajenas (polka, tango, música de cabaret,etc). Si esa preocupación por ensanchar los márgenes del rock-folk-jazz ya se vislumbra desde el inicio de su carrera, es a partir de su trilogía de 1985-1987 (Swordfishtrombones, Rain Dogs, Franks Wild Years) cuando esa fractura se hace evidente, convirtiéndose en verdadera materia de experimentación en discos posteriores.

Su último album (Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards, 2006) supone casi un ensayo historíográfico de su propia vida, de sus raices musicales y su futuro, de la cultura norteamericana y su modo de entender la vanguardia en el rock, al margen de las poses preestablecidas y los estribillos encorsetados. A partir de canciones que habían quedado descartadas de otros discos y un archivo instrumental de gran valía, Tom Waits regresa al blues, al rock & roll clásico y al folk para transformarlos nuevamente, pero al mismo tiempo indaga en sus propias posibilidades como músico y ofrece un generoso recital de registros sonoros y letras que lo convierten en un género en sí mismo, ese género es Tom Waits.

Otros lugares donde está presente Tom Waits: Tom Waits Library

lunes, 12 de marzo de 2007

zerópolis, las vegas



El filósofo francés Bruce Bégout acaba de publicar en castellano Zerópolis, un nuevo tratado de la insatisfacción urbana que sitúa su centro de atención en la ciudad de Las Vegas. Como ya hiciera Jean Baudrillard en su libro América, Bégout recoge la tradición de la espectacularidad social para indagar no unicamente en las fantasías generadas por la ciudad del juego, sino en sus reversos, en los montículos de podedumbre que va depositando en cada esquina, en las periferias, y toda la amalgama de historias proyectadas sobre el colorido del neón. Como si de un libro de viajes se tratara, el propio autor se hace sujeto de la historia para describirnos retazos de la cultura contemporánea con el rigor de una metáfora que ya no sería posible explicar con la nomenclatura de una tabla estadística. Es ahí donde Begout recurre a la palabra exacta, escueta, firme; esboza nuevas dimensiones de lo social y recurre a lo cotidiano para narrarnos cosas extra-ordinarias, un compendio de la ciudad vista con otros ojos.

Visitaremos Las vegas como visitamos el Louvre o la National gallery,con el mismo respeto exagerado a nuestros ancestros.Con la sola diferencia de que Las vegas será su propio museo a cielo abierto.Nos inclinaremos hacia las vitrinas que reunirán las reliquias centelleantes que la sociedad del espectáculo de finales del segundo milenio dejó tras de sí.Leeremos con interés las noticias murales que nos recordarán lo grandes que fueron Liberace y Jay Sarno.Todos los museos del mundo querrán desarrollar su propia colección de tubos de neón y de letreros luminosos,poseer su sección con el sello Las Vegas,prolífica en viejas máquinas tragaperras,en surtidores de estuco rosa caramelo,en puertas cocheras gigantes,como otros poseen ahora su sección copta o fenicia.Cada museo tendrá su departamento glitz y glamour con sus conservadores de aspecto serio y de presencia impecable.Al atrevesar a paso de carga las inmensas salas subterráneas de los casinos,al seguir hasta el final los múltiples espectáculos de luz y sonido,al echar un vistazo por doquier y sin tregua,a veces se tiene la impresión de que,tras la agitación incontrolable de Las Vegas,la momificación museística ha comenzado ya.
(B. Bégout,Zerópolis,Anagrama,Barcelona,2007,pág.75)

Sin embargo, Begout lleva aún más lejos su relato. Despieza el sueño utópico de la ciudad moderna, lo contrasta con los miles de seres anónimos que lo habitan y lo hace sucumbir en su propio detritus de metáforas visuales. El hombre no precisa de un decorado para su existencia, pero el medio social se hace identificable con los propios teatros que él mismo construye a su tamaño y semejanza. Esa es la gran contradicción de los tiempos modernos.

linda zacks, from brooklyn


Linda Zacks es una diseñadora gráfica de Brooklyn con una particular manera de entender su trabajo. Cronista de una norteamerica descompuesta, iróniza con sus emblemas y figuras icónicas manteniendo un estilo caótico e irreverente que recuerda a los murales de Jean Michel Basquiat. Por sus ilustraciones y grafismos transitan multitud de personajes, casi siempre contextualizados en medios urbanos y situaciones que desprenden rebeldía o malestar: la norteamerica de la clase media o los suburbios, el racismo, los músicos de jazz en confrontación con su entorno, la política y el conservadurismo moral de una nación que se devora a sí misma. Temas que va esbozando con humor y algo de rabia traducida al color, a las formas, lo que no le ha impedido mantener un equilibrio entre sus propuestas más personales y su trabajo para diferentes clientes.

viernes, 9 de marzo de 2007

frida kahlo, la gran ocultadora (rostros II)

Por lo general abomino del autorretrato como medio de expresión en el que los artistas se exponen a sí mismos como obra de arte. La diarrea mental reconvertida en ego-arte suele ser habitual para aquellos que pretenden que el auditorio vea en ellos más que un rostro repetido hasta la saciedad. Si Cindy Sherman elevó esta posición al absurdo de sus posibilidades representándose en múltiples papeles entresacados de situaciones del cine y adoptando poses inverosímiles incapaces de captar la esencia de lo que ya se hallaba en esos films, no es menos cierto que en ocasiones el arte nos depara un mismo rostro con universos encendidos y lleno de matices. Es el caso de Frida Kahlo haciéndose llamar a sí misma la gran ocultadora, reiventando el onirismo naif y el surrealismo latinoamericano a través de sus rostros.

En ella se remarca ese distintivo porque en su obra está la verdad de su vida, de los papeles que fue adquiriendo, sus obsesiones y descentramientos vitales. Sin embargo, más allá de sus autorretratos pictóricos, recurrió a otros para que evidenciaran desde fuera lo que ella ya sabía que iba ocurriendo en su interior. Muchos fotógrafos realizaron retratos de Frida Kahlo, y casi que podría hacerse un recorrido por su biografía saltando de una fotografía a otra, como si sus cuadros no le hubieran bastado para explicarse, para describirse en el mundo.

Esta es precisamente la temática de una exposición que tuvimos la oportunidad de visitar hoy en el Centro de exposiciones de la Cam, en Alicante: Frida Kahlo, la gran ocultadora. La muestra ofrece 53 retratos de la artista mexicana realizados por diferentes fotógrafos, muchos de los cuales la acompañaron a lo largo de su vida o mantuvieron una estrecha amistad con ella. Entre ellos cabe destacar a Manuel Alvarez Bravo, Gisele Freund, Bernard Silberstein o Nikolas Muray, este último impactante en el uso del color. Como se dice en el catálogo de la exposición: "Al igual que sus pinturas, las fotografías de Frida Kahlo muestran a la artista, la revolucionaria, la amante, la enferma, la indígena, la libertaria o la celebridad. Frida se disfraza o se desnuda según su propia voluntad, y el autor se doblega ante la fuerza sugestiva de su modelo". Al final, Luisa tenía razón: Frida Kahlo escondía más de una verdad. Pintora de sí misma, nos descubre con ello las posibilidades de otros lugares.

jueves, 8 de marzo de 2007

alyz, una modelo (rostros I)



Alyz es una modelo francesa con un trocito de cielo para ella sola, intransferible, repleto de detalles que van relatando los posibles interiores de su cuerpo en escenas evocadoras y retratos que sobrepasan lo gestual para transportarnos a otras habitaciones del aire. Tal como ella misma explica, su visión del modelaje podría ser comparado a los sentimientos que cualquiera pudiera tener cuando mira aquellos libros ilustrados que amamos en nuestra infancia. Lo fascinante de su trabajo es que, haciendo uso de fotógrafos innovadores, reinventa la profesión de modelo para transgredir su status convencional en el star-fashion y hacer evidente su voz, su rostro y los paisajes que va dibujando con tanta sensibilidad y colores distintos.

Via: Mira y calla

jean baudrillard

Con la reciente muerte de Jean Baudrillard, el 6 de marzo de 2007, se pierde uno de los grandes sociólogos franceses expositor y difusor de las ideas que Guy Debord comenzara a plasmar en su conocido ensayo La sociedad del espectáculo. Baudrillard pertenecía a una generación de pensadores (Guy Debord, Gilles Lipovetsky, Andre Gluckman, Jacques Derrida, Gianni vattimo, Jean Francoise Lyotard, Michele Foucault) que enfrentaron los medios especulativos de pensamiento a una nueva forma de exponer sus teorías sobre la sociedad. El discurso sociológico sobre la posmodernidad tuvo en él a uno de sus máximos exponentes y críticos, dando forma a una teoría (casi metafórica) sobre la sociedad de consumo y los simulacros sociales capaz de explicar las derivas del hombre contemporáneo. Baudrillard llegó al tuétano de las sociedades modernas y tecnologizadas a través del reconocimiento de los conglomerados de ficción que ella misma genera, demostrando que había otras maneras de hacer sociología fuera de los márgenes estadístico-cuantitativos de la propia sociología norteamericana.

Algunos textos de Jean Baudrillard disponibles en la red :
El otro por sí mismo

domingo, 4 de marzo de 2007

james natchwey, cronista del siglo XX




Ya nadie podría prescindir de la imagen para hacerse una idea de sí mismo, de cómo nos miran. En una sociedad que cada vez con más frecuencia tiende a mirar hacia otro lado cuando se trata de describir las penurias ajenas, los lugares que nunca visitaremos, aquellos conflictos que no vivimos, se hace más necesaria la figura del cronista. Este toma su forma y esencia en la letra, en la imagen. El cronista rehuye el protagonismo porque sabe que la importancia de lo que retrata, del mundo, está muy por encima de sus propias vanidades.

Los grandes dominicales ya no se molestan en dar cabida a los cronistas. Reconvertidos en catálogos de publicidad, hace mucho que prescindieron de algunas realidades pensando que el lector ya no hace soportable el conocimiento de esas realidades porque tampoco se reconoce en ellas. La lejanía (física, psicológica) es el antídoto contra la realidad. Sin embargo, vive el cronista su itinerario moral con la intención de habilitar una descripción fidedigna de esos mundos. En las letras, Ryszard Kapuscinski, su incorruptible compromiso con la realidad africana, polaca, rusa: este detenta el privilegio de haber asistido a los grandes acontecimientos de la historia del siglo XX con la sorpresa de unos ojos expuestos a la curiosidad. En la imagen, James Nachtwey, la mirada vertida sobre la compasión hacia los otros.

Nachtwey se forja como fotógrafo de guerra a principios de los años 80, cuando el conflicto en Irlanda del Norte comienza a vivir una escalada de violencia generalizada y la Belfast católica y protestante recrudece sus posiciones político-armadas. Las fotografías de James Nachtwey ofrecen otra versión de la historia. Esos otros, que de alguna manera ya no contemplan los manuales y jamás aparecerán en los anaqueles de los hechos históricos, adquieren rostro a través del objetivo de su cámara. James Nachtwey, cronista del siglo XX, ha hecho de su vida la estimable tarea de recordarnos que cuando la voz de las víctimas es silenciada aparece la inmundicia, el saqueo moral del ser en su forma más salvaje.

 
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